EL EXODO:
El libro de la liberación y la alianza
“El
libro del éxodo es el libro de la liberación y la alianza […] estos capítulos
se clavan en la memoria del pueblo, convirtiéndose en modelo o patrón de
sucesivas liberaciones, con la misma función penetran en el nuevo testamento y
extiende su influjo e inspiración incluso a gente que no cree en ese Dios
liberador. El Señor será para siempre en Israel “el que nos sacó de Egipto, de
la esclavitud””. [1]
Son
muchos los elementos de la espiritualidad bíblica los que se recogen en este
libro, y es tal vez por la presencia de estos que hemos fijado la atención en
él. En el comentario que leíamos antes, el padre Schökel nos señaló los temas
centrales del éxodo: la liberación y la alianza.
De
tal manera que, el éxodo saca a la luz la esencia de la relación de Dios con el
hombre. A partir de esta relación es que podemos entrar a estudiar el éxodo y
con ello conocer la espiritualidad que enseña el Antiguo Testamento. Esto es,
que existe el hombre oprimido, a quien cada vez le resultan nuevos y más
terribles faraones, pero que existe un Dios que 1. Ve el clamor y la necesidad
de su pueblo; 2. Elige a algunos hombres para que movidos por su espíritu
cooperen en la obra de liberación y 3. Conduce a su pueblo a una vida de
libertad mediada por su alianza. A este respecto Giuseppino De Roma señala:
“El
éxodo representa el evento paradigmático que señala cual es el modo constante
del actuar de Dios e indica al mismo tiempo
la actitud que debe asumir el hombre frente a Dios. Cuando un individuo
o grupo se halla en una condición de esclavitud, de sufrimiento, de miseria,
Dios intervienen con su poder salvífico. Dios responde a los lamentos, la
salvación nunca puede provenir de dentro del hombre. Procede de lo alto, pero
exige suplica y acogida”.[2]
A. El encuentro de Moisés en el Horeb:
2. Moisés
se acerca: el encuentro de Moisés con Dios comienza
con un acto de sana curiosidad. “viendo el Señor que Moisés se acercaba
a mirar, lo llamó desde la zarza” (3, 4)
Dios habla desde la Zarza. ¿Por qué?
·
“Dios Dijo a Moisés: ¿Acaso no sientes que
estoy tan angustiado como el mismo Israel’ Desde el sitio del cual te hablo,
desde las espinas, puedes ver que me identifico con la angustia de Israel, como
está dicho: en toda angustia (del pueblo) fue el angustiado.” (Isaias 63, 9)
(Yalkut)
·
“¿Cuál es la característica de la zarza?
Cuando un hombre introduce su mano en ella no se lastima pues sus espinas se
hallan inclinadas hacia abajo, mas cuando intenta sacarla las espinas lo
detienen. Lo mismo sucedió con Israel que al llegar a Egipto fue recibido con
la mejor de la tierra, pero cuando quiso salir lo atraparon” (Mejilta Derashbi)
3. Quítate
las sandalias: Primer sentido: Quitarse las sandalias es tocar tierra, humillarse y
situarse con humildad ante el Misterio, o lo que es lo mismo, adorar el
Misterio, que es el acceso verdadero y el reconocimiento de la grandeza (y
amor) de Dios y de la pequeñez del hombre que se postra ante Él, que se
descalza ante Él, que le rinde homenaje de adoración.
El segundo sentido, asociado al primero de la adoración, es la purificación. En las sandalias se arrastra el polvo de lo mundano, del suelo del pecado, y nada impuro puede haber ante Dios. Y un tercer sentido es el de la desnudes. El abandonar toda seguridad humana que impida el acceso a Dios.
El segundo sentido, asociado al primero de la adoración, es la purificación. En las sandalias se arrastra el polvo de lo mundano, del suelo del pecado, y nada impuro puede haber ante Dios. Y un tercer sentido es el de la desnudes. El abandonar toda seguridad humana que impida el acceso a Dios.
Leer:
3, 7-9
B. La libertad:
no representa únicamente un concepto negativo: ser libres de alguien o de algo.
Se puede ser libre para alguien o para algo. Israel es liberado para ser de
Yahvéh. La prueba de la libertad es el culto a Dios.
El faraón:
Opresor. No da paso a la ofrendan; No permite el culto a Dios. Ex. 5, 7-9.
C. El nombre de Dios revelado:
El que fue, es y será. Estuvo, está y estará.

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