miércoles, 21 de agosto de 2019

Anillo

Mis manos, otrora criminales,
vacias, temblorosas, son hoy signo visible de mi unión a ti.

Basta con estar distraido en una sala de espera
o en una charla cualquiera,
y al mirar los dedos langidos
brilla una lamina que rodea firmemente el dedo anular.

Mas no es el anillo el cumplable del misterio
sino el nombre que ocuta:
tu nombre sagrado y lindo que recuerda nuestro sí, tambien que te quiero;
¡No que debo!
Simplemente que te elijo. Y tu a mí.
Fuerza suficiente para aquietar el corazon
y sus pasiones, y temores, y angustias.