lunes, 28 de noviembre de 2016

La misericordia: Dios llora con nosotros

La Misericordia: Dios llora con nosotros

¡Hemos vivido uno de los años más hermosos de la historia de la iglesia! El Señor a través del Papa Francisco ha querido recordarnos que nos ama infinitamente con un amor capaz de perdonarnos, con un amor misericordioso capaz de entregarse hasta el extremo por nosotros. 

Pero recordar no consiste solo en traer a la memoria una verdad teórica, recordar viene de la expresión latina re- cordis que significa volver a pasar por el corazón. Este fue un tiempo oportuno para “cambiar de vida” y “dejarse tocar el corazón” (Misericordiae Vultus N° 19.) Lo primero es consecuencia de lo segundo, pues quien no pasa por el corazón no cambia, al menos no de verdad.
 Resultado de imagen para Niño Dios llorando
Vale la pena, al terminar este año, preguntarnos: ¿hemos permitido que esta misericordia pase por nuestro corazón? ¿Hemos dejado que Dios haga de nosotros hombres misericordiosos? ... pues aunque así fuera, lo cierto es que aún queda mucha misericordia por recibir y mucha más por ofrecer.  

En este tiempo del adviento, quisiera invitarlos a que contemplemos desde lejos una manifestación extraordinaria de la misericordia de Dios: la encarnación. ¿Por qué digo: desde lejos? Porque ésta aún no sucede. La encarnación, como la misericordia, es un misterio que aún está incompleto en nosotros.

Observemos desde lejos el portal de belén, como lo miraban quizá los pastores después de ser avisados por el ángel (Lc, 2, 8-15). ¿Qué sintieron estos hombres y mujeres al ver que su esperanza se aceraba? El ángel anuncia el sentimiento: “Os anuncio una gran alegría.”  Fue precisamente la alegría de ver cercana la salvación lo que los hizo correr hasta el portal. No fue la curiosidad distraída. ¡Esa curiosidad ya no puede movernos más! En este adviento lo que debe excitar nuestro deseo de ver al Mesías es la necesidad urgente de tomar en nuestros brazos al Mesías, de acariciar la salvación que Dios nuestro Padre nos ha ofrecido en su Hijo Jesucristo, de alegrarnos por fin en Dios.  

No podemos cansar de ser “misericordiados” por el Señor. Y en este tiempo, esa misericordia nos viene envuelta en una promesa que se cumple. Es la promesa del consuelo que se nos prometió en Isaías: “Consolad, consolad a mi pueblo- dice el Señor” (40, 1).

Ya se acerca nuestro consuelo. Ya viene. Y viene en la figura más tierna, un una imagen que solo los hombres de corazón sensible pueden gozar: Dios se hace niño. Débil, frágil, incapaz de…, un niño que llora, un niño como el que usted y yo llevamos dentro, es un niño que llora. Dios se une a nuestro llanto, y llora con nosotros. Es llorando con nosotros como Dios nos consuela: ¿existe imagen más bella de la alegre misericordia de Dios? 

Andrés Saldarriaga

lunes, 25 de julio de 2016

Claves sobre la oración comunitaria

Me invitaron a orar en mi comunidad y no sé qué decir…

Claves sobre la oración comunitaria



Tal vez en algún momento te han invitado a tomar la palabra para orar delante de tu comunidad y no has sabido que decir….

A continuación te comparto algunas de las claves que me han ayudado mucho en la animación de la oración comunitaria. Es un esquema entre muchos. No se trata de un orden inamovible o mecánico pero si expone los aspectos que no deberían faltar en una oración hecha en comunidad.

-Ambientación-Motivación

En este momento usted debe invitar a que todos los hermanos se dispongan a la oración. El objetivo es lograr captar la atención de todos para que se puedan concentrar en el momento de oración. Por tanto,  antes de orar:

-Asegúrese de que todos estén en tónica de oración: que cierren sus ojos, que estén tranquilos;
b
.   - Cerciórese de que los hermanos lo estén escuchando, por tanto, prepare bien el sonido o levante la voz, sino puede levantar la voy y sabe que los hermanos no lo escuchan dele espacio a otro hermano para que ore en voz alta.

c.        Si se trata de la oración dentro de un evento o al final de una predica, no se distraiga ni se aparte de la predica antes de orar pues la mejor oración nace de la escucha de la palabra de Dios que recibimos a través del predicador, usted necesita estar enterado de lo que dijo el predicador (esto aplica también para los ministros de música)

-Exponga el motivo de la oración

Diciendo algo como: “los invito hermanos a que oremos juntos y le pidamos al Señor que… porque ustedes y yo necesitamos que…piense en este momento en… traiga a su mente…  Este momento todavía hace parte de la motivación y debe hacerlo como hablando a los hermanos para que se dispongan. Una motivación no es una oración pero es muy importante porque dispone a la comunidad y la motiva a entrar en la oración.

-Comience la oración invocando a la Santísima Trinidad

Toda oración cristiana debe hacerse en el nombre de la Trinidad. Más aun, toda oración Cristiana debe tener una estructura trinitaria; dirigida al Padre, por el Hijo y en Espíritu Santo. Toda oración cristiana debería observar este esquema, pues la oración es un dialogo con el Padre por cristo, con Él y en Él; y con la inspiración del Espíritu Santo, Ejemplo: Te pedimos Padre santo, en el nombre de tu hijo Jesucristo envíes tu Espíritu Santo.  

-Invoque la presencia del Espíritu Santo

El apóstol Pablo enseñaba a la comunidad de Roma que es el mismo Espíritu de Dios el que ora en nosotros “pues no sabemos orar como conviene” (Rom. 8, 26) Es por ello que lo primero que debemos hacer en la oración es suplicar al Padre que por los méritos de su hijo Jesucristo derrame la fuerza de su espíritu sobre la comunidad para que sea él quien ore en nosotros.

-          Oración de alabanza y acción de gracias  

Luego de haber invocado la presencia del Señor a través de su Espíritu lo mejor es alabar y agradecer al Señor por su fidelidad a la promesa de estar con nosotros (cfr. Mt 18, 20; Mt 28, 20, etc.) Jesús nos dijo: “cuando oren pidiendo algo, crean que se les concederá, y así sucederá” (Mc, 11, 24) y es por esto que después de invocar al Espíritu Santo lo mejor es elevar a una alabanza a Dios por habernos escuchado y porque su Espíritu habitan en nosotros.

La alabanza siempre será el momento más preciado de la oración. Así lo expresa el salmista cuando dice “Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas” (47, 6) por eso es bueno hacer oración de alabanza al principio y al final de cada encuentro, por ejemplo: el inicio se puede alabar la presencia de Dios en la comunidad y al final agradecer por la palabra que nos dijo a través del predicador.

¡Importante!

Debemos enseñara a los hermanos cómo alabar. Debemos esforzarnos en que las comunidades aprendan a alabar con fuerza, unción, alegría, belleza pero sobre todo con “orden y decencia” (1.Cor, 14, 40) Al principios es difícil porque no estamos acostumbrados a darle gracias a Dios (sino a pedirle) pero con la perseverancia en la oración poco a poco la comunidad irá aprendiendo a levantar sus manos en alabanza y acción de gracias a Dios.

¿En qué consiste la alabanza? Y ¿cómo se debe alabar?

En primer lugar, la alabanza es una oración en la que damos gracias a Dios por todo lo que Él es y hace en nosotros. Se trata de una expresión jubilosa donde reconocemos que el Señor es el único Dios, que habita en medio de nosotros, que quiere realizar grandes obras en nuestra vida, que nos quiere salvar, sanar, redimir y levantar.

Y en segundo lugar, la alabanza por ser una aclamación tan gozosa del obrar del Señor puede tener diversas manifestaciones: orar en voz alta (no gritar) reconociendo la gloria de Dios (cuando se hace ordenadamente esta alabanza en voz alta se escucha, literalmente, como un rio, es el rio de la alabanza);  levantar las manos; cantar; aplaudir; el cantico nuevo, que es una canción que nace del corazón del ministro de la música en el momento de la alabanza; la oración en lenguas, que, según dice san Pablo es un dialogo del orante con Dios (1.Cor 14, 2)

¡Para tener en cuenta!

De nuevo, si es el Espíritu Santo el que ora en nosotros, entonces es Él quien pone en nuestros labios las alabanzas perfectas para nuestro Padre. (Regularmente en mi oración personal oro con esas palabras: Espíritu Santo ven y pon una alabanza perfecta en mis labios para Dios) 


-La oración contemplativa

Después de la oración de alabanza es muy positivo que la comunidad guarde un momento profundo de silencio en el cual se pueda descansar en el Señor, sobre todo si se está en presencia del Santísimo.

Es muy común que después de este momento de silencio se provoque una alabanza mucho más fuerte y ungida, pues todos han contemplado en silencio al Dios que como “brisa suave” pasa por medio de la comunidad. Es también en este silencio donde, muchas veces, el Señor muestra las palabras de consolación y sanación para los hermanos. Es un espacio que no debe faltar en ningún encuentro de oración comunitaria, pues es el momento donde el Señor nos habla al corazón.

-Oración mariana

María es la madre que ora siempre con y por nosotros. En la Escuela Bíblica Católica Yeshu’a siempre oramos pidiéndole a María que interceda por nosotros para que, como ella, seamos capaces de aceptar la voluntad de Dios y ponerla por obra. Ejemplo: intercede por nosotros María para que ante la voluntad del Señor podamos como tú decir y hacer,: He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra.


La oración a María la dejamos para el final aunque es María siempre la primera: es María la primera en llegar a la oración, ella nos invita a orar y permanecer fieles aguardando al Señor, es ella la que acompaña en la oración a la comunidad hasta que llegue pentecostés.  

Andrés Saldarriaga R. 
EBCY

jueves, 26 de mayo de 2016

Canción de la Vida profunda (Porfirio Barba Jacob)

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!

Lee todo en: CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA - Poemas de Porfirio Barba Jacob http://www.poemas-del-alma.com/porfirio-barba-jacob-cancion-de-la-vida-profunda.htm#ixzz49p6W5zxH

lunes, 23 de mayo de 2016

viernes, 20 de mayo de 2016

Canta

Canta
Se canta con la vida
Se canta en el andar
Canta la sonrisa
Canta el mirar.

Canta el niño
Canta el pájaro
Canto yo.

Canta el alma con un silencio ensordecedor
Canta el sol, aunque no tiene voz
Canta el mar con un canto abrazador.

Canta el niño
Canta el pájaro
Canto yo

Canta sin callarte
Canta, aunque sin voz
Cantar con vida afinada
es cantar como el Señor

.

Andrés

miércoles, 11 de mayo de 2016

Los siete dones del Espíritu Santo


Los siete dones del Espíritu Santo

Decir siete dones no significa hacer cuenta exhaustiva de la gracia de Dios. El número siete es un numero bíblico que simboliza la plenitud, luego, decir siete dones significa que el Espíritu Santo da infinitamente, sin medida, plenamente y toda gracia proviene de Él.

Además, los biblistas expertos señalan que la versión hebrea del texto de Is, 11, 1-3 donde aparecen estos dones, solo habla de 6 o más bien de 3 parejas de dones, las tres referidas a tres o cuatro de los grandes personajes del A.T.  Veamos una a una las características que tiene el Espíritu que “reposara” sobre el Mesías según la palabra del profeta Isaías.

1ª Pareja: Salomón:

Inteligencia: es la capacidad de resolver problemas a la manera de Dios.

 

El ejemplo más cercano es el que se nos narra en 1 R 3, 16-28. Salomón resuelve una situación conflictiva de una manera asombrosa. ¿En qué consiste esta respuesta? Salomón es capaz de resolver la situación yendo al centro de la persona, apela al sentir más profundo del corazón de la madre, va a la raíz.

 

Asi pues que, el don de la inteligencia o entendimiento (como aparece en otras versiones) consiste en resolver los problemas de la vida haciendo lo que Dios hace. Cuando le presentamos un problema Dios nos muestra no solo las razones superficiales de nuestro sufrimiento (por ejemplo), cuando le preguntamos a Dios por la solución de nuestros problemas él nos muestra la primera causa, nos desnuda deja al descubierto toda nuestra verdad para que la asumamos y no demos respuestas superficiales. Dios pone en evidencia lo que se esconde detrás del problema para dar respuestas y soluciones certeras. Dios cura de raíz.

 

Así mismo quien se deja guiar por el Espíritu de Dios recibe esta misma capacidad de resolver las dificultades cotidianas y trascendentales de la vida de una manera certera. Comúnmente nosotros resolvemos lo superficial y damos respuestas temporales o incompletas a las situaciones de la vida, pero el que se deja guiar por el Espíritu de Dios adquiere la capacidad de buscar lo fundamental en la vida para responder desde este criterio.

 

Una aplicación:

 

Cuando una pareja discute acaloradamente y en medio de la agitación los dos se dicen: “¡se acabó, separémonos!”. En este caso, la separación es una respuesta superficial una solución a su manera, desde su instintividad. Pero si uno de los dos atina a preguntarle a Dios (y a sí mismo) por las causas del problema va a encontrar que tal vez el problema no sea de tanta importancia, que la discusión es solo un síntoma y que a la raíz hay otras heridas que es necesario aceptar y sanar, y finalmente descubrirán que la separación no es la respuesta porque se aman a pesar de… 



Sabiduría: Capacidad de saborear la existencia desde Dios. Saber y sabor tienen la misma raíz latina (sapere).
Es interesante decir que los romanos asociaban los sentidos con diferentes facultades intelectuales, así, por ejemplo, el tacto lo relacionaban con la delicadeza y la mesura, de ahí que tacto no solo sea el sentido, sino que llega a significar la capacidad de tratar a alguien con delicadeza. De igual manera, el sabor se relaciona con el buen juicio, con la capacidad de crítica frente a la vida.

La sabiduría como don del Espíritu santo consiste en pensar, vivir, amar, desear y actuar “Diosmente”, es decir gustar la vida desde Dios. Se trata de la capacidad de disfrutar de la existencia. Saborear cada instante de la vida echando fuera las amarguras y dejando de lado las preocupaciones y prisas que el mundo nos sugiere.

Jesús fue el hombre más sabio. Supo saborear cada momento de la vida: todo le sabía a su Padre, todo le hablaba de Él; los pajaritos que ni cosechan ni hilan, los lirios del campo, un sembrador, una mujer que cocina, un pastor…

El cristiano que se deja guiar por el Espíritu de sabiduría adquiera la capacidad de gozar de la vida, de verla como un don, y por ello mismo la entiende, comprende el sentido que tiene y sabe para qué fue creado.

Aplicación:

Un hombre vive muy agitado en su vida; del trabajo a la casa de la casa al trabajo y nunca descansa, su hijo acaba de nacer y este hombre no estuvo en el parto, ni en el bautismo, ni lo vio caminar y en definitiva nunca disfruto a su hijo. ¿Porqué? El sabor que para él tiene la vida se llama dinero, trabajo, afán. Si este hombre se dejara guiar por el espíritu de sabiduría se detendría por un momento a mirar a su pequeño bebé que solo con abrir sus ojos habla de la grandeza del Señor, se quedaría en casa un domingo para jugar con su bebe, amaría estar con su hijo que solo será bebe unos cuantos años, y por fin, disfrutaría, saborearía el don precioso de ser papá.  

2ª David

Discernimiento, (consejo): es la capacidad de distinguir las intenciones o motivaciones ultimas, las verdaderas intenciones o intereses y criterios que mueven a una persona o a una obra.

Aplicado a sí mismo:

Es un don precioso del Espíritu. Consiste en la capacidad de auto examen. Podríamos relacionarlo incluso con la virtud de la vigilancia, que es la capacidad de cuidar que los pensamientos, deseos y acciones estén siempre ordenados a Dios. Quien tiene don de discernimiento se hace consiente hasta de las decisiones más cotidianas y las pone en cuestión: porque y para que lo hago, es útil… de tal manera que sus actos ya no resultan del azar, sino que son coherente con sus opciones e intenciones, las misma que se van purificando y haciendo más parecidas a las de Cristo.

Cuando vas a decirle o a hacer algo a alguien, por ejemplo, ¿por qué lo haces?: esta es la pregunta que el Espíritu santo a través de este don hace en la conciencia del cristiano.

Aplicado a otros.

Cuando a través del don de discernimiento descubrimos cual es la intención ultima de una persona nos resulta más fácil aconsejarlo. Muchas veces las personas llegan a la dirección o acompañamiento espiritual con una maraña de ideas que solo quien se deja guiar por el Espíritu de discernimiento puede organizar y enfocar para, luego, dar un consejo apropiado.

Fortaleza:  es la capacidad de cumplir la voluntad de Dios sobre toda tendencia o dificultad.

Hago énfasis en “cumplir la voluntad sobre toda tendencia”  Muchas veces cuando pensamos en las dificultades para cumplir la voluntad de Dios, pensamos en la persecución, en la envidia de los otros, en mi esposo que…, mi hijo que…, a la lara pensamos en custiones externas, pero déjenme decirles que estas son las que menos afectan, el peor enemigo que tengo para hacer la voluntad de Dios soy yo mismo.

Piensen solamente en las veces que hemos fallado al llamado del Señor por nuestras tendencias torcidas… piensen en lo mucho que hay que mortificar los sentidos, los pensamientos para intentar en lo poco hacer lo que el Señor nos pide. El interior de un hombre es el peor campo de guerra.

Aplicación:

Quien se deja guiar por el espíritu de fortaleza es capaz de vencer incluso sus propias tendencias y, por supuesto las dificultades externas. Piensen que hubiese pasado si María, al oír la voz del ángel, considerara asuntos como: y mi mama que va a decir, me van a creer, y el pueblo, y los fariseos, y en su interior hubiese dicho: y mi proyecto con José, nuestro nidito de amor… sin el don de la fortaleza cualquiera de estas cuestiones hubiese desbaratado el sí de María. Tal vez maría consideró todo esto, digo tal vez, pero fue justamente por el don de la fortaleza que pudo aceptar y cumplir con firmeza la voluntad del Padre.

3ª Abraham- Moisés

Ciencia: es capacidad para profundizar en el misterio de Dios.

Se cuenta de algunos santos manifestaban este precioso don, tenían una compresión especialísima del misterio de Dios, interpretaban las sagradas Escrituras de una bella y profundamente. La mayoría de los santos encontraba a Dios en todo. Juan de la cruz lo encontraba en “la soledad sonora”, francisco en la naturaleza, en el hermano lobo, la hermana agua.

Aquel que se deja guiar por el espíritu de ciencia descubre con facilidad el mensaje central de la palabra de Dios, el acontecer de Dios en la historia y la mano de Dios en la creación.

Temor de Dios: consiste en dejar los ídolos, conocer y cumplir la voluntad de Dios.


Piedad: amor apasionado por Dios. Sentimiento profundo se ser hijo de Dios.

Quien se deja guiar por el Espíritu de la piedad ama con locura a Dios. Es un amor que le empuja a entregarse al señor, a sumergirse en el, a darse a los hermanos que "tiene sed", a acompañara a los pobres que son presencia de Dios, a besar a un leproso que habla de la humildad de Dios y en definitiva un amor que "mata": "muero por que no muero" decía Teresita movida por este amor "loco" hacia Dios. 

¿Qué son los carismas?

¿Qué es un carisma?



Por un lado, podemos definir los carismas como los dones recibidos en la nueva creación que realiza Jesús el Señor.

En la primera creación, es decir, en la carnal, hemos sido dotados con múltiples talentos o habilidades naturales. Estos son cualidades que nos hacen aptos para diversas actividades como: hablar, cantar, ayudar a otros, enseñar o instruir, comprender intelectualmente y con facilidad ciertas cosas, etc. Sin embargo, estos talentos no pueden ser considerados como carismas sino a partir del nacer de nuevo, es decir, a partir del encuentro de ojos abiertos y corazón palpitante con Jesucristo quien infunde su Espíritu en nosotros para hacernos nuevas criaturas.

Por otra parte, en 1 Cor. 12, 5 el apóstol San Pablo dice de estos: “a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común” De tal manera que un carisma lo podemos definir, en estos mismos términos, como: la manifestación del Espíritu Santo en cada uno de los cristianos para el provecho o edificación de la comunidad de creyentes. Analicemos brevemente esta definición paulina de los carismas.

Manifestación del Espíritu…

Decir manifestación del Espíritu supone de antemano la presencia de éste en nosotros. Por ende, la pregunta sería: ¿habita en nosotros el Espíritu de Dios? Y la respuesta será positiva: Amén.  Todo aquel que ha sido sumergido en las aguas del bautismo murió a la antigua condición de pecado, al hombre viejo y, así mismo, fue sumergido en el Espíritu Santo que como aceite (precioso signo de la acción del E.S) penetra hasta lo más profundo del corazón de los hombres para nunca más alejarse: el espíritu habita en nosotros, en nuestro interior por la gracia de Nuestro Señor.  

Pero, de nuevo, Pablo nos hace algunas advertencias.  Nos dice que el Espíritu puede estar encendido, dinámico o apagado: “no extingáis el Espíritu” (1.Ts 5, 19) y es precisamente por ello que vale la pena hacer especial énfasis en que el carisma es manifestación del Espíritu Santo, de tal manera que solo aquel que lo aviva en su interior (1Tm 1, 6) y quien se hace dócil a su acción, se convertirá en canal de gracia para los hermanos, o dicho de otra manera, en un cristiano carismático en quien el Espíritu actúa poderosamente.

A cada uno…

Para entender esta idea vasta con referir a la analogía paulina del cuerpo místico de cristo; la iglesia es un solo cuerpo en el que la cabeza es Jesucristo y los miembros cada uno de nosotros, y así como los miembros del cuerpo tienen funciones diferentes así los cristianos de acuerdo a sus habilidades, intereses y contexto recibirán la manifestación del Espíritu de manera personal, pues, Dios actúa de manera diversa encada uno, su gracia es multiforme (cfr. 1P 4, 10)

Para provecho común

Este detalle sí que es importante; es el criterio para discernir los carismas dentro de la iglesia.

Resulta que los carismas que Dios nos quiere dar no son dones estrafalarios, llamativos e inútiles. No son “excentricidades inútiles”. Los carismas son la respuesta del Señor a las necesidades concretas de la iglesia. Los carismas se dan, se desarrollan y se aplican en una comunidad concreta y sirven para la edificación de los hermanos. Todo aquel que crea tener un carisma tendrá que analizar qué tan provechoso es para la comunidad cristiana, que tanto ayuda al fin último de la iglesia.

Para que cristo se forme en ti, en mí y en todos.

Es este el fin último de la iglesia: formar a cristo, y por tanto es este el criterio ultimo para discernir un carisma. Esto nos lleva a plantearnos tres preguntas para dilucidar mejor este criterio: ¿Hay manifestación, carisma, del Espíritu en ti? ¿es provechoso para la comunidad cristiana? ¿ayuda a que tú y los hermanos formen a Cristo?

Andrés Saldarriaga

E.B.C.Y. 

viernes, 22 de abril de 2016

Diplomado: ¿Qué es la biblia? y ¿cómo leerla?

 ¿QUÉ ES LA BIBLIA? Y ¿CÓMO LEERLA?
Diplomado

1. INTRODUCCIÓN: 

¿Qué es la biblia?

“Cómo voy a entender si nadie me la explica” Hch 8, 26-31

Conocer las Sagradas Escrituras es profundizar en nuestra fe como cristianos católicos, y por ello conocer la Biblia es un compromiso de todo aquel que se diga cristiano.  Así mismo, el desconocimiento de la revelación bíblica es el síntoma más claro de lo débil que es nuestra fe y nuestra experiencia espiritual.

La iglesia católica nos habla de tres fuentes (seguras) para el conocimiento y profundización de la fe: la primera es la tradición apostólica que hunde sus raíces en el testimonio de los apóstoles de la primera hora quienes anunciaron al señor en primera instancia de manera oral y que guiados por el espíritu santo fueron dando cuerpo y estabilidad a lo que hoy tenemos como iglesia, la segunda es la palabra de Dios que llega a convertirse en la normativa de todo cristiano. No se trata de una palabra muerta del pasado sino de la una palabra que ilumina la vida en nuestro hoy, se trata del mismo Dios que se dirige a nosotros su voz para guiarnos pues “somos su pueblo, el rebaño que el guía” (Sal 99, 3) y la tercera fuente es el Magisterio o el colegio de los apóstoles quienes ejercen la autoridad que el señor les confió. (cfr. CIC. II, art 2. N° 74- 100)

Ahora bien, dejando de lado todos los mitos que en algún momento impidieron que los laicos nos acercáramos a las sagradas escrituras, los invito a que descubramos este nuevo mundo que nos trae la Palabra de Dios.

Nuestra aspiración con este curso-taller es la de introducirnos en la palabra de Dios, pero debemos tener en cuenta que al entrar en un mundo como el que nos propone la Biblia tropezamos con la misma dificultad que, según el libro de los Hechos de los Apóstoles, se encontró el ministro etíope ¿Cómo voy a entender si nadie me la explica?, más aún, ¿quién puede explicarme? ¿Quién es o quiénes son los que pueden guiarnos en esta búsqueda de Dios a través de su palabra?
Ahora bien, para entrar responder estas cuestiones primero respondamos una pregunta un tanto más elemental: ¿Por qué nos resulta difícil comprender la biblia por nuestros propios medios? ¿No está escrita la Biblia en el mismo lenguaje nuestro? ¿o se trata acaso de un libro codificado cuyo significado solo unos pocos “iluminados” pueden conocer? La respuesta hunde sus raíces en lo que entendemos por Biblia y en el origen de la misma.

La Biblia

La palabra Biblia vine del griego “byblos” (que significa libro): nombre que hace referencia al antiguo material que se utilizaba para escribir (papiro) y que a su vez lleva el nombre del famoso pueblo fenicio de la costa mediterránea donde se elaboraba y comercializaba el papiro: biblos.

De esta manera, la palabra Biblia la podríamos traducir como libros, colección de libros, o libros sagrados, sin embargo, al traducirse la expresión griega byblos al latín la expresión comenzó a designar el libro por excelencia, el libro de los libros.

Pero aún no hemos llegado a la respuesta de ¿Por qué nos resulta difícil comprender la palabra de Dios? Hagamos una corta aproximación del origen de la Biblia como tal y quizá esto nos ayude a comprender tales límites.

Origen de la Biblia

En primer lugar, debemos señalar que la sagrada escritura no ha sido escrita ni de un tirón, ni por un mismo autor, ni en una misma época. La Biblia se fue formando lentamente a través de la historia real del pueblo de Israel, tanto antiguo como nuevo. Dicho de otra manera, la biblia se escribió en un contexto diferente al nuestro, entendiendo contexto la manera de comprender elementos de la cultura como la política, la ética, la moral, las costumbres, la cosmovisión, la manera de entender el hombre, antropología, etc.  (ejemplo el salo 23: alguien conoce lo que es un pastor, sabe lo que hace, como es su relación con las ovejas?)

En resumen, la dificultad nuestra a la hora de comprender el texto sagrado nace de la distancia que existe entre el texto escrito, el contexto de este y nuestro lenguaje y contexto actual, estos dos son diferentes. De tal manera que para tener un acercamiento asertivo a las sagradas escrituras es de vital importancia ponerse, por así decirlo, los lentes de dicho contexto, esto es, conocer tanto la historia y el contexto socio-cultal-politico-religiosos, tanto del antiguo Israel como de la primitiva comunidad cristiana.  

Todo esto nos da pie para enfatizar en un segundo aspecto: la biblia es un libro que surge a través de la historia de la humanidad, no cayó del cielo ni tampoco fue dictada por un ángel a una persona, ni se trata tampoco del resultado de una posesión alienante del Espiritu Santo.

La Biblia es el conjunto de testimonios de seres humanos y pueblos concretos, con vidas concretas, en situaciones sociales e históricas concretas, sobre el acontecer salvador de Dios. Es por ello que para comprender mejor el mensaje de las sagradas escrituras es necesario estudiar, en la medida de lo posible, algunos de los aspectos del contexto vital (sibz im lebez) en los que se produjo la biblia.

La Biblia, una biblioteca:

“La biblia más que un libro es toda una biblioteca de escritos inspirados por el Espíritu Santo, por tanto, palabra de Dios en palabras humanas, que recopilan canónicamente la historia de la salvación y nos llevan a la experiencia de la vida eterna” (QBCL p. 15)

Dos aspectos a resaltar de esta definición:

1.      La biblia es una biblioteca.

El hecho de que la biblia sea una biblioteca nos permite:

a.       Diferenciar los autores, su intencionalidad, contexto y carácter propio
Así por ejemplo se pueden encontrar autores que hablan aparentemente de lo mismo y se contradicen: (Gal. 2, 16; St, 2, 14-18, Ef. 6, 8-10)  ¿Cómo es posible esto? Se trata de la ubicación en el contexto? ¿Qué entiende el uno y el otro, en este caso, por obras y por fe?
b.  
    Afecta la expectativa de quien lee: ¿de qué hablara el texto? ¿Cómo hablará el texto? Cuando uno compra un libro se hace sobre este cierta expectativa, sobre todo si se trata de un autor de gran prestigio, mas aun, la expectativa cree dependiendo del género que vamos a leer, si es una poesía, si es una novela policial, si es un cuento, si es un libro científico, etc. Así mismo pasa con la Biblia, es necesario saber qué libro estamos leyendo para no arruinar la lectura al crear expectativas falsas sobre este.

2.      Más que un libro se trata de una persona. Quien conoce las escrituras profundiza cada vez mas y mejor en la persona de Cristo Jesús. (cfr, Jn 5, 39)



martes, 19 de abril de 2016

A esa vida (poema)

¡A esa vida!
(Poema)

¡Que manera de enseñar vida loca!

Que apareces sin llamarte,
Que recuerdas el olvido,
Que enseñas con el tiempo el amor
Que me traes la dicha,
Que me dejas sin sabor.

Vida, vida, extraña.
Que el vacío nos atrae,
La ilusión nos embelesa,
Las alturas nos apresan
Y el infinito nos unió.

¿A dónde vas vida?
¿Por qué te vas sin avisar?
¡Vida malagradecida!

Vida inútil, vida vana, vida buena, vida santa, vida, vida.

Andrés Saldarriaga 
EBCY

viernes, 1 de abril de 2016

¿Qué Es Y Qué No Es La Resurrección?

¿Qué Es Y Qué No Es  La Resurrección?



Hablar de cristianismo es hablar de resurrección. Así como ser cristiano implica creer en las palabras y obras del Dios encarnado que venció a la muerte y que permanece vivo hoy en medio de su comunidad. Pero, ¿sabemos qué es en sí la resurrección? ¿Se trata  de un mero lenguaje simbólico para expresar una realidad paralela pero distinta del hecho concreto? ¿Se trata del retorno de Jesús a esta vida corporal? ¿Qué es resucitar? son estas algunas de las preguntas que surgen entrono al tema.

En este pequeño comentario, (que resulta de una meditación guiada por el Teólogo Oscar Henao) y que no pretende ser un estudio académico sino precisamente eso: un comentario, les presento, en primera instancia, tres de las múltiples ideas que parecen no concordar o que muestran inexactitudes con respecto a la revelación bíblica y, por supuesto, a la fe católica en la resurrección; y en segundo lugar les propongo una reflexión de lo que sería para nosotros la resurrección del Señor.

 ¿Qué no es la resurrección?

1. No es revivificación
: Lázaro, el joven de Naín, la hija de Jairo; ellos  fueron revividos.
Aunque estos casos hablan del gran milagro de la vida que preludia la accion del Señor en la humanidad trasformada por Jesús, no resulta ser más que el devolver la vida natural, esto es, la finita, la débil y perecedera. Pues bien, lo de Jesús de Nazareth no fue de tal naturaleza…


2. No es la perpetuación de un ideal o personaje: Cuando  surgen personajes que marcan un hito o que a través de sus ideales impactan el devenir histórico, la reacción natural, producto de la admiración, es el deseo de perpetuar estos ideales y de mantener viva la memoria de tal personaje o tal ideal. Esta es una de las interpretaciones que rondan alrededor de la resurrección de Jesús. Según esta, la comunidad de discípulos, movidos por el amor y la admiración que sentían por su maestro se lanzan a la misión de perpetuar su nombre, su palabra y sus obras como inmortales.


Con todo ¿acaso no sería obligatorio disociar la persona de Jesús de su causa para sostener esta afirmación?, ¿es posible anunciar el reino de Dios sin el que encarna y personifica la causa del reino?

3. No es un fantasma: un fantasma es una imagen o idea irreal creada por la imaginación, es una construcción de la mente, o si se quiere una fantasía que se materializa haciéndose creíble para quien la experimenta. Lo de Jesús tampoco puede pensarse de esta manera. Los evangelios dan testimonio de una realidad muy distinta, y son enfáticos en decir que Jesús comió con ellos, incluso les cocinó, les partió el pan, incluso Tomás metió el dedo en la llaga.

¿Qué es la resurrección?

Expongo solo dos ideas.

1.      Es un misterio: y un misterio es una realidad que por su ser nos supera infinitamente, por su propia esencia nos supera, ello no significa que no podamos usar nuestra razón y experiencia para conocerla, pero sí indica que entre más la conocemos, “menos conocemos”, es decir, que mientras más nos acercamos a ella más se expande su horizonte de comprensión. Esta es una bella imagen de lo que es el misterio de Cristo.  Es algo que vemos de lejos como el horizonte y que mientras más nos acercamos a él más se expande, pero ¡atención!, lo importante de este camino no es la meta sino el mismo camino. Es por ello que podemos afirmar que los misterios de la vida de Cristo sirven para ser vividos y es en la vida donde toman su significado y donde se comprenden. Por tanto, quien no permita que Jesús realice en su existencia el gran misterio de la salvación, y de manera más puntual la resurrección, nunca entenderá lo de la tumba vacía.

2.      La resurrección es una nueva creación. Con razón el cuarto evangelio es enfático en decir que el resucitado se aparece a una mujer en un huerto, como queriendo decir que, así como la primera creación inició en un huerto, con el antigua Adán,  esta  nueva creación, la de Jesús,  comienza con el sepulcro abierto como consecuencia de la total obediencia al Padre. Cito en este momento a J. Rantzinger:

Jesús llega a través de las puertas cerradas, y de improviso se presenta en medio de ellos. Y, del mismo modo, desaparece de repente, como al final del encuentro en Emaús. Él es plenamente corpóreo. Y, sin embargo, no está sujeto a las leyes de la corporeidad, a las leyes del espacio y del tiempo. En esta sorprendente dialéctica entre identidad y alteridad, entre verdadera corporeidad y libertad de las ataduras del cuerpo, se manifiesta la esencia peculiar, misteriosa, de la nueva existencia del Resucitado. En efecto, ambas cosas son verdad: Él es el mismo —un hombre de carne y hueso— y es también el Nuevo, el que ha entrado en un género de existencia distinto”  Jesús de Nazaret (p. 309)

Para una aplicación:


Resucitar es nacer de nuevo. Pero no es reencarnar, esto es, volverse a meter en la misma realidad corpórea aunque con diferente aspecto. Resucitar es dejarse configurar con la imagen del Hijo amado del Padre, es abrirse a la nueva creación que comienza en Jesucristo. Resucitar es morir a la antigua condición de pecado y dejar que el mismo Espíritu que resucitó a Jesús penetre hasta lo más hondo de nuestro ser y realice en nosotros una nueva creación.   

Andrés Saldarriaga Rios 
Escuela Bíblica Yeshu'a