jueves, 26 de mayo de 2016

Canción de la Vida profunda (Porfirio Barba Jacob)

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!

Lee todo en: CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA - Poemas de Porfirio Barba Jacob http://www.poemas-del-alma.com/porfirio-barba-jacob-cancion-de-la-vida-profunda.htm#ixzz49p6W5zxH

lunes, 23 de mayo de 2016

Te quiero alabar


Una canción inedita que amo mucho.
El Señor la inspiró en un hermoso momento de alabanza.

viernes, 20 de mayo de 2016

Canta

Canta
Se canta con la vida
Se canta en el andar
Canta la sonrisa
Canta el mirar.

Canta el niño
Canta el pájaro
Canto yo.

Canta el alma con un silencio ensordecedor
Canta el sol, aunque no tiene voz
Canta el mar con un canto abrazador.

Canta el niño
Canta el pájaro
Canto yo

Canta sin callarte
Canta, aunque sin voz
Cantar con vida afinada
es cantar como el Señor

.

Andrés

miércoles, 11 de mayo de 2016

Los siete dones del Espíritu Santo


Los siete dones del Espíritu Santo

Decir siete dones no significa hacer cuenta exhaustiva de la gracia de Dios. El número siete es un numero bíblico que simboliza la plenitud, luego, decir siete dones significa que el Espíritu Santo da infinitamente, sin medida, plenamente y toda gracia proviene de Él.

Además, los biblistas expertos señalan que la versión hebrea del texto de Is, 11, 1-3 donde aparecen estos dones, solo habla de 6 o más bien de 3 parejas de dones, las tres referidas a tres o cuatro de los grandes personajes del A.T.  Veamos una a una las características que tiene el Espíritu que “reposara” sobre el Mesías según la palabra del profeta Isaías.

1ª Pareja: Salomón:

Inteligencia: es la capacidad de resolver problemas a la manera de Dios.

 

El ejemplo más cercano es el que se nos narra en 1 R 3, 16-28. Salomón resuelve una situación conflictiva de una manera asombrosa. ¿En qué consiste esta respuesta? Salomón es capaz de resolver la situación yendo al centro de la persona, apela al sentir más profundo del corazón de la madre, va a la raíz.

 

Asi pues que, el don de la inteligencia o entendimiento (como aparece en otras versiones) consiste en resolver los problemas de la vida haciendo lo que Dios hace. Cuando le presentamos un problema Dios nos muestra no solo las razones superficiales de nuestro sufrimiento (por ejemplo), cuando le preguntamos a Dios por la solución de nuestros problemas él nos muestra la primera causa, nos desnuda deja al descubierto toda nuestra verdad para que la asumamos y no demos respuestas superficiales. Dios pone en evidencia lo que se esconde detrás del problema para dar respuestas y soluciones certeras. Dios cura de raíz.

 

Así mismo quien se deja guiar por el Espíritu de Dios recibe esta misma capacidad de resolver las dificultades cotidianas y trascendentales de la vida de una manera certera. Comúnmente nosotros resolvemos lo superficial y damos respuestas temporales o incompletas a las situaciones de la vida, pero el que se deja guiar por el Espíritu de Dios adquiere la capacidad de buscar lo fundamental en la vida para responder desde este criterio.

 

Una aplicación:

 

Cuando una pareja discute acaloradamente y en medio de la agitación los dos se dicen: “¡se acabó, separémonos!”. En este caso, la separación es una respuesta superficial una solución a su manera, desde su instintividad. Pero si uno de los dos atina a preguntarle a Dios (y a sí mismo) por las causas del problema va a encontrar que tal vez el problema no sea de tanta importancia, que la discusión es solo un síntoma y que a la raíz hay otras heridas que es necesario aceptar y sanar, y finalmente descubrirán que la separación no es la respuesta porque se aman a pesar de… 



Sabiduría: Capacidad de saborear la existencia desde Dios. Saber y sabor tienen la misma raíz latina (sapere).
Es interesante decir que los romanos asociaban los sentidos con diferentes facultades intelectuales, así, por ejemplo, el tacto lo relacionaban con la delicadeza y la mesura, de ahí que tacto no solo sea el sentido, sino que llega a significar la capacidad de tratar a alguien con delicadeza. De igual manera, el sabor se relaciona con el buen juicio, con la capacidad de crítica frente a la vida.

La sabiduría como don del Espíritu santo consiste en pensar, vivir, amar, desear y actuar “Diosmente”, es decir gustar la vida desde Dios. Se trata de la capacidad de disfrutar de la existencia. Saborear cada instante de la vida echando fuera las amarguras y dejando de lado las preocupaciones y prisas que el mundo nos sugiere.

Jesús fue el hombre más sabio. Supo saborear cada momento de la vida: todo le sabía a su Padre, todo le hablaba de Él; los pajaritos que ni cosechan ni hilan, los lirios del campo, un sembrador, una mujer que cocina, un pastor…

El cristiano que se deja guiar por el Espíritu de sabiduría adquiera la capacidad de gozar de la vida, de verla como un don, y por ello mismo la entiende, comprende el sentido que tiene y sabe para qué fue creado.

Aplicación:

Un hombre vive muy agitado en su vida; del trabajo a la casa de la casa al trabajo y nunca descansa, su hijo acaba de nacer y este hombre no estuvo en el parto, ni en el bautismo, ni lo vio caminar y en definitiva nunca disfruto a su hijo. ¿Porqué? El sabor que para él tiene la vida se llama dinero, trabajo, afán. Si este hombre se dejara guiar por el espíritu de sabiduría se detendría por un momento a mirar a su pequeño bebé que solo con abrir sus ojos habla de la grandeza del Señor, se quedaría en casa un domingo para jugar con su bebe, amaría estar con su hijo que solo será bebe unos cuantos años, y por fin, disfrutaría, saborearía el don precioso de ser papá.  

2ª David

Discernimiento, (consejo): es la capacidad de distinguir las intenciones o motivaciones ultimas, las verdaderas intenciones o intereses y criterios que mueven a una persona o a una obra.

Aplicado a sí mismo:

Es un don precioso del Espíritu. Consiste en la capacidad de auto examen. Podríamos relacionarlo incluso con la virtud de la vigilancia, que es la capacidad de cuidar que los pensamientos, deseos y acciones estén siempre ordenados a Dios. Quien tiene don de discernimiento se hace consiente hasta de las decisiones más cotidianas y las pone en cuestión: porque y para que lo hago, es útil… de tal manera que sus actos ya no resultan del azar, sino que son coherente con sus opciones e intenciones, las misma que se van purificando y haciendo más parecidas a las de Cristo.

Cuando vas a decirle o a hacer algo a alguien, por ejemplo, ¿por qué lo haces?: esta es la pregunta que el Espíritu santo a través de este don hace en la conciencia del cristiano.

Aplicado a otros.

Cuando a través del don de discernimiento descubrimos cual es la intención ultima de una persona nos resulta más fácil aconsejarlo. Muchas veces las personas llegan a la dirección o acompañamiento espiritual con una maraña de ideas que solo quien se deja guiar por el Espíritu de discernimiento puede organizar y enfocar para, luego, dar un consejo apropiado.

Fortaleza:  es la capacidad de cumplir la voluntad de Dios sobre toda tendencia o dificultad.

Hago énfasis en “cumplir la voluntad sobre toda tendencia”  Muchas veces cuando pensamos en las dificultades para cumplir la voluntad de Dios, pensamos en la persecución, en la envidia de los otros, en mi esposo que…, mi hijo que…, a la lara pensamos en custiones externas, pero déjenme decirles que estas son las que menos afectan, el peor enemigo que tengo para hacer la voluntad de Dios soy yo mismo.

Piensen solamente en las veces que hemos fallado al llamado del Señor por nuestras tendencias torcidas… piensen en lo mucho que hay que mortificar los sentidos, los pensamientos para intentar en lo poco hacer lo que el Señor nos pide. El interior de un hombre es el peor campo de guerra.

Aplicación:

Quien se deja guiar por el espíritu de fortaleza es capaz de vencer incluso sus propias tendencias y, por supuesto las dificultades externas. Piensen que hubiese pasado si María, al oír la voz del ángel, considerara asuntos como: y mi mama que va a decir, me van a creer, y el pueblo, y los fariseos, y en su interior hubiese dicho: y mi proyecto con José, nuestro nidito de amor… sin el don de la fortaleza cualquiera de estas cuestiones hubiese desbaratado el sí de María. Tal vez maría consideró todo esto, digo tal vez, pero fue justamente por el don de la fortaleza que pudo aceptar y cumplir con firmeza la voluntad del Padre.

3ª Abraham- Moisés

Ciencia: es capacidad para profundizar en el misterio de Dios.

Se cuenta de algunos santos manifestaban este precioso don, tenían una compresión especialísima del misterio de Dios, interpretaban las sagradas Escrituras de una bella y profundamente. La mayoría de los santos encontraba a Dios en todo. Juan de la cruz lo encontraba en “la soledad sonora”, francisco en la naturaleza, en el hermano lobo, la hermana agua.

Aquel que se deja guiar por el espíritu de ciencia descubre con facilidad el mensaje central de la palabra de Dios, el acontecer de Dios en la historia y la mano de Dios en la creación.

Temor de Dios: consiste en dejar los ídolos, conocer y cumplir la voluntad de Dios.


Piedad: amor apasionado por Dios. Sentimiento profundo se ser hijo de Dios.

Quien se deja guiar por el Espíritu de la piedad ama con locura a Dios. Es un amor que le empuja a entregarse al señor, a sumergirse en el, a darse a los hermanos que "tiene sed", a acompañara a los pobres que son presencia de Dios, a besar a un leproso que habla de la humildad de Dios y en definitiva un amor que "mata": "muero por que no muero" decía Teresita movida por este amor "loco" hacia Dios. 

¿Qué son los carismas?

¿Qué es un carisma?



Por un lado, podemos definir los carismas como los dones recibidos en la nueva creación que realiza Jesús el Señor.

En la primera creación, es decir, en la carnal, hemos sido dotados con múltiples talentos o habilidades naturales. Estos son cualidades que nos hacen aptos para diversas actividades como: hablar, cantar, ayudar a otros, enseñar o instruir, comprender intelectualmente y con facilidad ciertas cosas, etc. Sin embargo, estos talentos no pueden ser considerados como carismas sino a partir del nacer de nuevo, es decir, a partir del encuentro de ojos abiertos y corazón palpitante con Jesucristo quien infunde su Espíritu en nosotros para hacernos nuevas criaturas.

Por otra parte, en 1 Cor. 12, 5 el apóstol San Pablo dice de estos: “a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común” De tal manera que un carisma lo podemos definir, en estos mismos términos, como: la manifestación del Espíritu Santo en cada uno de los cristianos para el provecho o edificación de la comunidad de creyentes. Analicemos brevemente esta definición paulina de los carismas.

Manifestación del Espíritu…

Decir manifestación del Espíritu supone de antemano la presencia de éste en nosotros. Por ende, la pregunta sería: ¿habita en nosotros el Espíritu de Dios? Y la respuesta será positiva: Amén.  Todo aquel que ha sido sumergido en las aguas del bautismo murió a la antigua condición de pecado, al hombre viejo y, así mismo, fue sumergido en el Espíritu Santo que como aceite (precioso signo de la acción del E.S) penetra hasta lo más profundo del corazón de los hombres para nunca más alejarse: el espíritu habita en nosotros, en nuestro interior por la gracia de Nuestro Señor.  

Pero, de nuevo, Pablo nos hace algunas advertencias.  Nos dice que el Espíritu puede estar encendido, dinámico o apagado: “no extingáis el Espíritu” (1.Ts 5, 19) y es precisamente por ello que vale la pena hacer especial énfasis en que el carisma es manifestación del Espíritu Santo, de tal manera que solo aquel que lo aviva en su interior (1Tm 1, 6) y quien se hace dócil a su acción, se convertirá en canal de gracia para los hermanos, o dicho de otra manera, en un cristiano carismático en quien el Espíritu actúa poderosamente.

A cada uno…

Para entender esta idea vasta con referir a la analogía paulina del cuerpo místico de cristo; la iglesia es un solo cuerpo en el que la cabeza es Jesucristo y los miembros cada uno de nosotros, y así como los miembros del cuerpo tienen funciones diferentes así los cristianos de acuerdo a sus habilidades, intereses y contexto recibirán la manifestación del Espíritu de manera personal, pues, Dios actúa de manera diversa encada uno, su gracia es multiforme (cfr. 1P 4, 10)

Para provecho común

Este detalle sí que es importante; es el criterio para discernir los carismas dentro de la iglesia.

Resulta que los carismas que Dios nos quiere dar no son dones estrafalarios, llamativos e inútiles. No son “excentricidades inútiles”. Los carismas son la respuesta del Señor a las necesidades concretas de la iglesia. Los carismas se dan, se desarrollan y se aplican en una comunidad concreta y sirven para la edificación de los hermanos. Todo aquel que crea tener un carisma tendrá que analizar qué tan provechoso es para la comunidad cristiana, que tanto ayuda al fin último de la iglesia.

Para que cristo se forme en ti, en mí y en todos.

Es este el fin último de la iglesia: formar a cristo, y por tanto es este el criterio ultimo para discernir un carisma. Esto nos lleva a plantearnos tres preguntas para dilucidar mejor este criterio: ¿Hay manifestación, carisma, del Espíritu en ti? ¿es provechoso para la comunidad cristiana? ¿ayuda a que tú y los hermanos formen a Cristo?

Andrés Saldarriaga

E.B.C.Y.