Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.
Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.
Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.
Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.
Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.
Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.
Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!
Lee todo en: CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA - Poemas de Porfirio Barba Jacob http://www.poemas-del-alma.com/porfirio-barba-jacob-cancion-de-la-vida-profunda.htm#ixzz49p6W5zxH
jueves, 26 de mayo de 2016
lunes, 23 de mayo de 2016
Te quiero alabar
Una canción inedita que amo mucho.
El Señor la inspiró en un hermoso momento de alabanza.viernes, 20 de mayo de 2016
Canta
Canta
Se canta con la vida
Se canta en el andar
Canta la sonrisa
Canta el mirar.
Canta el niño
Canta el pájaro
Canto yo.
Canta el alma con un silencio ensordecedor
Canta el sol, aunque no tiene voz
Canta el mar con un canto abrazador.
Canta el niño
Canta el pájaro
Canto yo
Canta sin callarte
Canta, aunque sin voz
Cantar con vida afinada
es cantar como el Señor.
Andrés
miércoles, 11 de mayo de 2016
Los siete dones del Espíritu Santo
Los
siete dones del Espíritu Santo
Decir siete dones no significa
hacer cuenta exhaustiva de la gracia de Dios. El número siete es un numero
bíblico que simboliza la plenitud, luego, decir siete dones significa que el
Espíritu Santo da infinitamente, sin medida, plenamente y toda gracia proviene
de Él.
Además, los biblistas
expertos señalan que la versión hebrea del texto de Is, 11, 1-3 donde aparecen
estos dones, solo habla de 6 o más bien de 3 parejas de dones, las tres
referidas a tres o cuatro de los grandes personajes del A.T. Veamos una a una las características que
tiene el Espíritu que “reposara” sobre el Mesías según la palabra del profeta Isaías.
1ª
Pareja: Salomón:
Inteligencia: es
la capacidad de resolver problemas a la manera de Dios.
El ejemplo más cercano es el que se nos narra en 1 R
3, 16-28. Salomón resuelve una situación conflictiva de una manera asombrosa.
¿En qué consiste esta respuesta? Salomón es capaz de resolver la situación yendo
al centro de la persona, apela al sentir más profundo del corazón de la madre,
va a la raíz.
Asi pues que, el don de la inteligencia o
entendimiento (como aparece en otras versiones) consiste en resolver los
problemas de la vida haciendo lo que Dios hace. Cuando le presentamos un
problema Dios nos muestra no solo las razones superficiales de nuestro
sufrimiento (por ejemplo), cuando le preguntamos a Dios por la solución de
nuestros problemas él nos muestra la primera causa, nos desnuda deja al
descubierto toda nuestra verdad para que la asumamos y no demos respuestas
superficiales. Dios pone en evidencia lo que se esconde detrás del problema
para dar respuestas y soluciones certeras. Dios cura de raíz.
Así mismo quien se deja guiar por el Espíritu de Dios
recibe esta misma capacidad de resolver las dificultades cotidianas y trascendentales
de la vida de una manera certera. Comúnmente nosotros resolvemos lo superficial
y damos respuestas temporales o incompletas a las situaciones de la vida, pero
el que se deja guiar por el Espíritu de Dios adquiere la capacidad de buscar lo
fundamental en la vida para responder desde este criterio.
Una aplicación:
Cuando una pareja discute acaloradamente y en medio
de la agitación los dos se dicen: “¡se acabó, separémonos!”. En este caso, la separación
es una respuesta superficial una solución a su manera, desde su instintividad.
Pero si uno de los dos atina a preguntarle a Dios (y a sí mismo) por las causas
del problema va a encontrar que tal vez el problema no sea de tanta importancia,
que la discusión es solo un síntoma y que a la raíz hay otras heridas que es
necesario aceptar y sanar, y finalmente descubrirán que la separación no es la
respuesta porque se aman a pesar de…
Sabiduría:
Capacidad de saborear la existencia desde Dios. Saber y sabor tienen la misma
raíz latina (sapere).
Es interesante decir que los
romanos asociaban los sentidos con diferentes facultades intelectuales, así,
por ejemplo, el tacto lo relacionaban con la delicadeza y la mesura, de ahí que
tacto no solo sea el sentido, sino que llega a significar la capacidad de
tratar a alguien con delicadeza. De igual manera, el sabor se relaciona con el
buen juicio, con la capacidad de crítica frente a la vida.
La sabiduría como don del Espíritu
santo consiste en pensar, vivir, amar, desear y actuar “Diosmente”, es decir
gustar la vida desde Dios. Se trata de la capacidad de disfrutar de la
existencia. Saborear cada instante de la vida echando fuera las amarguras y
dejando de lado las preocupaciones y prisas que el mundo nos sugiere.
Jesús fue el hombre más
sabio. Supo saborear cada momento de la vida: todo le sabía a su Padre, todo le
hablaba de Él; los pajaritos que ni cosechan ni hilan, los lirios del campo, un
sembrador, una mujer que cocina, un pastor…
El cristiano que se deja
guiar por el Espíritu de sabiduría adquiera la capacidad de gozar de la vida,
de verla como un don, y por ello mismo la entiende, comprende el sentido que
tiene y sabe para qué fue creado.
Aplicación:
Un hombre vive muy agitado
en su vida; del trabajo a la casa de la casa al trabajo y nunca descansa, su
hijo acaba de nacer y este hombre no estuvo en el parto, ni en el bautismo, ni
lo vio caminar y en definitiva nunca disfruto a su hijo. ¿Porqué? El sabor que
para él tiene la vida se llama dinero, trabajo, afán. Si este hombre se dejara
guiar por el espíritu de sabiduría se detendría por un momento a mirar a su
pequeño bebé que solo con abrir sus ojos habla de la grandeza del Señor, se quedaría
en casa un domingo para jugar con su bebe, amaría estar con su hijo que solo será
bebe unos cuantos años, y por fin, disfrutaría, saborearía el don precioso de
ser papá.
2ª David
Discernimiento, (consejo): es la capacidad de
distinguir las intenciones o motivaciones ultimas, las verdaderas intenciones o
intereses y criterios que mueven a una persona o a una obra.
Aplicado a sí mismo:
Es un don precioso del Espíritu.
Consiste en la capacidad de auto examen. Podríamos relacionarlo incluso con la
virtud de la vigilancia, que es la capacidad de cuidar que los pensamientos,
deseos y acciones estén siempre ordenados a Dios. Quien tiene don de
discernimiento se hace consiente hasta de las decisiones más cotidianas y las
pone en cuestión: porque y para que lo hago, es útil… de tal manera que sus
actos ya no resultan del azar, sino que son coherente con sus opciones e
intenciones, las misma que se van purificando y haciendo más parecidas a las de
Cristo.
Cuando vas a decirle o a
hacer algo a alguien, por ejemplo, ¿por qué lo haces?: esta es la pregunta que
el Espíritu santo a través de este don hace en la conciencia del cristiano.
Aplicado a otros.
Cuando a través del don de
discernimiento descubrimos cual es la intención ultima de una persona nos
resulta más fácil aconsejarlo. Muchas veces las personas llegan a la dirección o
acompañamiento espiritual con una maraña de ideas que solo quien se deja guiar
por el Espíritu de discernimiento puede organizar y enfocar para, luego, dar un
consejo apropiado.
Fortaleza:
es la capacidad de cumplir
la voluntad de Dios sobre toda tendencia o dificultad.
Hago énfasis en “cumplir la
voluntad sobre toda tendencia” Muchas veces cuando pensamos en las
dificultades para cumplir la voluntad de Dios, pensamos en la persecución, en
la envidia de los otros, en mi esposo que…, mi hijo que…, a la lara pensamos en
custiones externas, pero déjenme decirles que estas son las que menos afectan,
el peor enemigo que tengo para hacer la voluntad de Dios soy yo mismo.
Piensen solamente en las
veces que hemos fallado al llamado del Señor por nuestras tendencias torcidas…
piensen en lo mucho que hay que mortificar los sentidos, los pensamientos para
intentar en lo poco hacer lo que el Señor nos pide. El interior de un hombre es
el peor campo de guerra.
Aplicación:
Quien se deja guiar por el espíritu
de fortaleza es capaz de vencer incluso sus propias tendencias y, por supuesto
las dificultades externas. Piensen que hubiese pasado si María, al oír la voz
del ángel, considerara asuntos como: y mi mama que va a decir, me van a creer,
y el pueblo, y los fariseos, y en su interior hubiese dicho: y mi proyecto con
José, nuestro nidito de amor… sin el don de la fortaleza cualquiera de estas
cuestiones hubiese desbaratado el sí de María. Tal vez maría consideró todo
esto, digo tal vez, pero fue justamente por el don de la fortaleza que pudo
aceptar y cumplir con firmeza la voluntad del Padre.
3ª Abraham- Moisés
Ciencia: es capacidad para
profundizar en el misterio de Dios.
Se cuenta de algunos santos manifestaban
este precioso don, tenían una compresión especialísima del misterio de Dios,
interpretaban las sagradas Escrituras de una bella y profundamente. La mayoría de
los santos encontraba a Dios en todo. Juan de la cruz lo encontraba en “la
soledad sonora”, francisco en la naturaleza, en el hermano lobo, la hermana
agua.
Aquel que se deja guiar por
el espíritu de ciencia descubre con facilidad el mensaje central de la palabra
de Dios, el acontecer de Dios en la historia y la mano de Dios en la creación.
Temor de Dios: consiste en dejar
los ídolos, conocer y cumplir la voluntad de Dios.
Piedad: amor apasionado por
Dios. Sentimiento profundo se ser hijo de Dios.
Quien se deja guiar por el Espíritu de la piedad ama con locura a Dios. Es un amor que le empuja a entregarse al señor, a sumergirse en el, a darse a los hermanos que "tiene sed", a acompañara a los pobres que son presencia de Dios, a besar a un leproso que habla de la humildad de Dios y en definitiva un amor que "mata": "muero por que no muero" decía Teresita movida por este amor "loco" hacia Dios.
Quien se deja guiar por el Espíritu de la piedad ama con locura a Dios. Es un amor que le empuja a entregarse al señor, a sumergirse en el, a darse a los hermanos que "tiene sed", a acompañara a los pobres que son presencia de Dios, a besar a un leproso que habla de la humildad de Dios y en definitiva un amor que "mata": "muero por que no muero" decía Teresita movida por este amor "loco" hacia Dios.
¿Qué son los carismas?
¿Qué
es un carisma?
Por un lado, podemos definir
los carismas como los dones recibidos en la nueva creación que realiza Jesús el Señor.
En la primera creación, es
decir, en la carnal, hemos sido dotados con múltiples talentos o habilidades
naturales. Estos son cualidades que nos hacen aptos para diversas actividades
como: hablar, cantar, ayudar a otros, enseñar o instruir, comprender
intelectualmente y con facilidad ciertas cosas, etc. Sin embargo, estos talentos
no pueden ser considerados como carismas sino a partir del nacer de nuevo, es decir, a partir del encuentro de ojos abiertos y
corazón palpitante con Jesucristo quien infunde su Espíritu en nosotros para
hacernos nuevas criaturas.
Por otra parte, en 1 Cor.
12, 5 el apóstol San Pablo dice de estos: “a cada cual se le otorga la
manifestación del Espíritu para provecho común” De tal manera que un carisma lo
podemos definir, en estos mismos términos, como: la manifestación del Espíritu
Santo en cada uno de los cristianos para el provecho o edificación de la
comunidad de creyentes. Analicemos brevemente esta definición paulina de los
carismas.
Manifestación del Espíritu…
Decir manifestación del
Espíritu supone de antemano la presencia de éste en nosotros. Por ende, la
pregunta sería: ¿habita en nosotros el Espíritu de Dios? Y la respuesta será positiva:
Amén. Todo aquel que ha sido sumergido
en las aguas del bautismo murió a la antigua condición de pecado, al hombre
viejo y, así mismo, fue sumergido en el Espíritu Santo que como aceite
(precioso signo de la acción del E.S) penetra hasta lo más profundo del corazón
de los hombres para nunca más alejarse: el espíritu habita en nosotros, en
nuestro interior por la gracia de Nuestro Señor.
Pero, de nuevo, Pablo nos
hace algunas advertencias. Nos dice que
el Espíritu puede estar encendido, dinámico o apagado: “no extingáis el Espíritu”
(1.Ts 5, 19) y es precisamente por ello que vale la pena hacer especial énfasis
en que el carisma es manifestación del Espíritu Santo, de tal manera que solo
aquel que lo aviva en su interior (1Tm 1, 6) y quien se hace dócil a su acción,
se convertirá en canal de gracia para los hermanos, o dicho de otra manera, en
un cristiano carismático en quien el Espíritu actúa poderosamente.
A cada uno…
Para entender esta idea
vasta con referir a la analogía paulina del cuerpo místico de cristo; la
iglesia es un solo cuerpo en el que la cabeza es Jesucristo y los miembros cada
uno de nosotros, y así como los miembros del cuerpo tienen funciones diferentes
así los cristianos de acuerdo a sus habilidades, intereses y contexto recibirán
la manifestación del Espíritu de manera personal, pues, Dios actúa de manera
diversa encada uno, su gracia es multiforme (cfr. 1P 4, 10)
Para provecho común
Este detalle sí que es
importante; es el criterio para discernir los carismas dentro de la iglesia.
Resulta que los carismas que
Dios nos quiere dar no son dones estrafalarios, llamativos e inútiles. No son “excentricidades
inútiles”. Los carismas son la respuesta del Señor a las necesidades concretas
de la iglesia. Los carismas se dan, se desarrollan y se aplican en una
comunidad concreta y sirven para la edificación de los hermanos. Todo aquel que
crea tener un carisma tendrá que analizar qué tan provechoso es para la
comunidad cristiana, que tanto ayuda al fin último de la iglesia.
Para que cristo se forme en
ti, en mí y en todos.
Es este el fin último de la
iglesia: formar a cristo, y por tanto es este el criterio ultimo para discernir
un carisma. Esto nos lleva a plantearnos tres preguntas para dilucidar mejor
este criterio: ¿Hay manifestación, carisma, del Espíritu en ti? ¿es provechoso
para la comunidad cristiana? ¿ayuda a que tú y los hermanos formen a Cristo?
Andrés Saldarriaga
E.B.C.Y.
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