lunes, 19 de junio de 2017

Esencia de la religión, esencia de todo: L. Feuerbach

EL HOMBRE:
 Esencia de la religión, esencia de todo


Dios fue mi primer pensamiento; la razón, el segundo, y el hombre el tercero y último
L. Feuerbach


En medio de la reflexión y el análisis filosófico de los aspectos que permean la existencia humana, la religión ha merecido un serio y atento examen crítico que ha permitido ir descubriendo su utilidad o inutilidad en la comprensión de la vivencia concreta del ser humano. Al hacer un recorrido a través de las diferentes reflexiones generadas en torno a ella ha de observarse cómo poco a poco ha ido declinando, aunque no efectiva, pero sí conceptualmente tanto en el mundo de la filosofía de la sospecha como en la perspectiva empirista. Una vez sometida a un examen critico  y analizada bajo la perspectiva racional, y luego de habérsele “desenmascarado” y sorprendido en su inutilidad para la vida práctica del ser humano, la misma humanidad ha sido testigo de su inminente transformación desde los ideales griegos de dioses poderosos hasta las concepciones actuales de la religión como un mero factor humanizador (o deshumanizante) de las conciencias individuales, como alienación, tradición… Esta progresiva transformación de la religión en el ámbito intelectual que sucede paralelamente a la transformación del ser humano, requiere de una reflexión, un estudio y de ser posible un replanteamiento.

Para dar inicio, he usado este epígrafe con el cual doy pie a una de estas argumentaciones en contra de la religión. Será esta la propuesta de Ludwig Feuerbach de una religión antropológica.  Invito pues a continuación a entrar en el estudio de esta crítica que es planteada desde una perspectiva netamente  antropológica y que termina convirtiéndose en una especie de religión antropológica. Como lo preconiza el mismo epígrafe, para este estudio tomaré la propia historia del autor como punto de partida.

1. Sobre el autor

Desde su infancia Ludwig Feuerbach estuvo inmerso en un contexto familiar de religiosidad fervorosa; nace en 1804 y pasa sus primeros años de vida en el seno de una familia pietista[1]-protestante. Llegado a su juventud se decide por el estudio de la teología, proyecto que marcaría el comienzo de una vida como predicador protestante, pero que no durará mucho al verse truncado, por dos razones que considero fundamentales para comprender en principio el pensamiento de Feuerbach. La primera es la profunda insatisfacción que dejó en el espíritu de Feuerbach la teología sobre su deseo inquisitivo de reflexionar sobre la realidad concreta; y la segunda se debió a un encuentro impactante que transforma fuertemente su manera de pensar: Feuerbach conoce y se hace discípulo –aunque solo por un tiempo- de Hegel. Es este el suceso que marcará su segundo “pensamiento”: la razón. No obstante, esta relación llega a su término debido a lo que podríamos llamar los primeros visos de materialismo en Feuerbach. Como una primera señal de desapego a Hegel, Feuerbach elabora una fuerte crítica a la concepción de ser del conceptualismo de éste, catalogándolo como abstracto y vacío, y proponiendo una nueva forma de comprenderlo: el ser es la raíz y el fundamento del pensamiento. Para Feuerbach el ser es aceptado y asido por nosotros de manera real y objetiva por medio de la intuición, la experiencia y la sensibilidad, no por medio de las especulaciones filosóficas (Cfr. Cabada Manuel, pp. 8-16).

Es esta definición de ser como algo que posibilita el conocimiento de la verdad en sí mismo prescindiendo de todo prejuicios filosóficos, lo que señala el inicio de su nueva interpretación de la verdad: el nuevo ser, el único ser real y objetivo, el ser humano. De esta forma podríamos imaginar a Feuerbach haciéndose la pregunta de ¿cómo entender la religiosidad del hombre?,  pero la respuesta cambia de tono respondiendo no como sino por medio de quien, a saber, por medio del el hombre mismo, pues es este el ser  concreto que la experimenta. 

Es por ello que para analizar de manera más cercana la idea de hombre como centro dentro del pensamiento de Feuerbach, propongo primero la reconstrucción de su argumento antropológico, partiendo del interrogante por el concepto mismo de hombre; luego continuaré con el tema de la religión y la propuesta de una nueva religión antropológica; y, finalmente, expondré una selección de afirmaciones y frases donde se manifiesta de manera más pura tanto la definición como la crítica feuerbachiana a todo tipo de religión y especialmente al cristianismo. Todo ello lo haremos a la luz de uno de sus más importantes textos: La esencia del cristianismo (Das Wesen des Christentums), haciendo la salvedad de que mí interés, más que estudiar a Feuerbach, es analizar la  posibilidad de una religión antropológica y exponer una visión de la concepción antropológica de la misma. (Plan que llevaré a término en mi trabajo final).

 
2. El hombre: fundamento de la religión

El principio esencial de mi libro [2] consiste en que únicamente el amor incondicional  y total del hombre, el amor que tiene en sí mismo su dios y su cielo, es la verdadera religión
Con esta referencia se ha de notar que el aspecto fundamental del pensamiento de Feuerbach es el reconocimiento del hombre como centro y punto de partida para la comprensión de todas las realidades de carácter trascendente (y por supuesto las “objetivas-terrenales”). ¿Por qué? ¿Qué entiende Feuerbach por el concepto hombre?
Feuerbach comienza por hacer una descripción del hombre en distinción con el animal. Para él el hombre es un ser conciente, entendiendo la conciencia como el hecho de que un sujeto tenga por objeto su propio género, su propia esencialidad y como la facultad de percibir su propia esencia, la esencia de su propio género. Dicho de otra forma, el hombre es definido como un ser consciente de su humanidad y más aún conciente de su propia esencia, es decir un ser autoconsciente. Por esta conciencia de humanidad el hombre es concebido por Feuerbach como un ser abierto a su especie, y al cual no se le puede comprender fuera de  su género.
Una vez expuesta la diferencia hombre/animal a través del uso de la conciencia que el primero tiene de su mismo género, hemos de dar un paso más en Feuerbach y considerar no sólo la consciencia del ser humano, sino una parte de esta que es esencia: la conciencia de infinitud. A este respecto dirá Feuerbach: “en la conciencia de lo infinito, el hombre conciente tiene por objeto la infinitud de su propia esencia.” (EC. p. 57)

Es de gran importancia llamar la atención sobre este momento de la argumentación, puesto que es precisamente el hecho de ser conciente de la esencia el principio fundamental de la religión. La esencia es tan importante en Feuerbach como el espíritu para Hegel puesto que así como para este último el espíritu es el que permite el despliegue de lo absoluto, en Feuerbach la esencia de la humanidad es la materia prima para el acercamiento a la realidad de lo trascendente, de lo infinito, pues aquello que llamamos trascendente no es más que la propia esencia objetivada. Además, es a partir de la definición de la esencia que sabremos porqué es tan importante el hombre, o mejor, la humanidad para Feuerbach. Por ello, hemos de preguntarnos: ¿cuál es esta esencia? Pues bien, la esencia de la humanidad, dice Feuerbach, la constituyen “la razón, la voluntad, el corazón”. Ellas tres son, según Feuerbach, el fundamento de toda la existencia del hombre. Se desenvuelven de modo irresistible y en todos los aspectos de su vida. El poder que todos los objetos ejercen sobre el hombre es sólo el poder de cualquiera de estas esencias objetivado en ellos. De esta manera el ser absoluto, e infinito considerado por el hombre no representa más que la misma esencia del hombre llevada a su punto culmen y objetivada fuera de sí. Feuerbach señala que siendo el sentimiento como una especie de receptor de lo divino o un órgano para percibir y “experimentar” lo religioso, entonces, el mismo hecho religioso queda sorprendido como un producto del mismo sentimiento humano. No obstante, la procedencia de lo divino desde la misma esencia del hombre, este busca (erróneamente para Feuerbach) objetivarla y ponerla fuera de sí: en Dios; y para mayor error busca esa, su misma esencia fuera de sí por medio de la religión.

Es por ello que he declarado al principio de este texto que el hombre constituye la esencia de la religión, la esencia del cristianismo, pues  como es de notarse para Feuerbach la religión no tiene otro origen más que el mismo hombre. Es por tanto que su pensamiento merece ser llamado antropología de la religión. Ya que pone al hombre mismo como el responsable del hecho religiosos en la humanidad.   Además he dicho “esencia de todo”  porque de igual forma el planteamiento feuerbachiano tiene un sentido de carácter “epistemológico” que asume la esencia del hombre como lo definitivo: “por el objeto conoces tú los hombres; en el te aparece su esencia; el objeto es su esencia revelada, su yo verdadero, objetivo” (EC 56), dicho de otra forma, de la esencia  del hombre (razón, voluntad, corazón) depende la significación del objeto, de ellas proviene la ilusión de lo divino, de lo religioso… 

Queda mucho que exponer y discutir con respecto a esta explicación de la religión de modo antropológico. Pero para proporcionar de manera más pura la perspectiva del autor, presento a continuación una suerte de antología de su crítica.

3. Antología: la crítica feuerbachiana

3.1 De la religión

“La religión es la revelación solemne de los tesoros ocultas del hombre, la confesión de sus pensamientos mas íntimos, la declaración publica de sus secretos de amor”  (EC. p 65)

“El hombre objetiva en la religión su esencia secreta.” (EC p 85)

“Cada progreso de la religión representa… un conocimiento de si mismo mas profundo” (EC. p 65)
“La religión, por lo menos la cristiana, es la relación del hombre consigo mismo, o, mejor dicho, con su esencia…” (EC. p 66)
“La religión niega, además, que lo bueno sea una cualidad del ser humano; el hombre es malo, corrompido, incapaz para el bien; solo Dios es bueno, es el mismo bien” (EC p 78)

“La religión es la escisión del hombre consigo mismo” (EC p 85)

“La religión… es la negación del mundo” (EC p 117)

“El cristianismo se llama a si mismo la religión del amor, pero o es la religión del amor, sino la religión del egoísmo sobrenatural y espiritual, de la misma manera que el judaísmo es la religión del egoísmo mundano y terreno” (Cabada Manuel p. 48)

3.2 De Dios

“Dios es la esencia del hombre propia y subjetiva, separada e incomunicada…” (EC p 81)

“La conciencia de Dios es l autoconciencia del hombre, y conocimiento de Dios, el autoconocimiento de Dios” (EC, p 65)

“Cuanto mas subjetivo y humano es Dios, tanto mas enajena el hombre su propia subjetividad, por que Dios es en y por si su yo alienado que se recupera de nuevo simultáneamente”

“Dios es… el punto matemático de la religión” (EC p 95) 

“Dios, como ser extramundano no es más que la esencia del hombre retraída del mundo hacia si misma, liberada de todos los lazos y vinculaciones con el mundo…”

4. Comentario

Por el momento me limitaré a aceptar la crítica a la religión de Feuerbach como proyección de la esencia humana en el sentido de que considero al ser humano como un ser completamente capacitado para ser, y por supuesto, para ser más. Es un ser que si bien podría proyectar sus virtudes en algo que esta fuera de si puede y debe necesariamente acceder a tales virtudes pero sin desprenderse de la trascendencia que impregna cada uno de los aspectos de su ser metafísico.    
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BIBLIOGRAFÍA

CABADA, Manuel. El Humanismo Premarxista de L. Feuerbach. Biblioteca de autores cristianos: Madrid. MCMLXXV pp. 3-29
KÜNG, Hans. ¿Existe Dios? Ediciones cristiandad, Madrid 1979 pp. 267-304
FEUERBACH, Ludwig. La esencia del cristianismo. Madrid, trota, 1995




[1] Quisiera hacer la aclaración de lo que en realidad debemos entender por pietismo, pues a veces suele confundirse el termino con el de “piedad extrema”, mientras que el pietismo en realidad es un movimiento religioso protestante iniciado en Alemania en el siglo XVII, principalmente por Philipp Jakob Spener, como reacción evangélica contra el intelectualismo y el formalismo dominantes en las Iglesias luterana y calvinista. Este movimiento propaga o esta basado en la necesidad de vivir una vida moral mente correcta ante Dios y ante los hombre. Es un compromiso religiosos con repercusiones radicalmente morales
[2] Se refiere a la Esencia del Cristianismo, en adelante aquí EC. 

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