lunes, 24 de julio de 2017

Si Dios sembró lo bueno ¿De dónde el mal?

Si Dios sembró lo bueno
¿De dónde el mal?

“No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética.
Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”. M.L King

En la parábola del trigo y la cizaña (Mt. 13, 24-52) Jesús  lanza una imagen que deja mucho que pensar sobre la realidad del mal y el pecado. Jesús dice que el enemigo del Buen Sembrador (quien representa al Hijo de Dios) siembra la buena semilla pero un enemigo siembra la cizaña. Hemos puesto demasiada atención en aquel enemigo y pasado por alto el detalle previo a su mención. Jesús dice: “Mientras los hombres (antropous) dormían vino un enemigo”. Si lo notan, la condición de posibilidad para que el enemigo venga es el sueño de “los hombres”, de la gente de Dios. Dicho de otra forma, la cizaña nace como consecuencia de un descuido tremendo por parte de los trabajadores de aquel campo.

Sabemos que uno de los elementos importantes de la tradición judía es el pan sin levadura. Solo ese pan puede ser usado en la gran celebración de Pascua pues la levadura representa, según nos cuenta Moshé Frank (1), entre otras cosas, “la dejadez”, es decir, el descuido, la pereza. Y esto por la sencilla razón de que la levadura solo surte efecto cuando se le deja quieta por un rato, cuando se le descuida, y así el pan entero queda “contagiado” por el efecto de aquella levadura, así mismo, dicen los rabinos judíos, es el pecado que aparece como consecuencia del descuido, de la dejadez del hombre.

Así las cosas, el problema no es tanto del mal o el enemigo que sabemos que siempre trabaja, sino de la quietud de “los hombres” es decir, la pereza de los obreros del reino, el descuido interior, la indisciplina, la pereza y en definitiva el estar dormidos ante la vida, el ser inconscientes de la realidad... 



Asi pues que, debería ser más preocupante la quietud de la gente de Dios, de aquellos que dicen: “los buenos somos más” que la labor constante y aprovechada de los que obran el mal sin dormir. Lo preocupante es que el enemigo no descansa, los hombres sí, quizá, en eso consista la cruda dinámica del mal…

Andrés Saldarriaga Ríos  
E.B.C.Y.


(1). FRANK, Moshé. La esencia de Israel. Descle Brower: Biblioteca de la Vieja Jerusalén. (pp 38-39)

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