¿Qué Es Y Qué No Es La
Resurrección?

Hablar de cristianismo es hablar de resurrección. Así como ser cristiano implica creer en las palabras y obras del Dios encarnado que venció a la muerte y que permanece vivo hoy en medio de su comunidad. Pero, ¿sabemos qué es en sí la resurrección? ¿Se trata de un mero lenguaje simbólico para expresar una realidad paralela pero distinta del hecho concreto? ¿Se trata del retorno de Jesús a esta vida corporal? ¿Qué es resucitar? son estas algunas de las preguntas que surgen entrono al tema.
En este pequeño comentario, (que resulta de una meditación guiada por el
Teólogo Oscar Henao) y que no pretende ser un estudio académico sino
precisamente eso: un comentario, les presento, en primera instancia, tres de
las múltiples ideas que parecen no concordar o que muestran inexactitudes con
respecto a la revelación bíblica y, por supuesto, a la fe católica en la resurrección;
y en segundo lugar les propongo una reflexión de lo que sería para nosotros la resurrección
del Señor.
¿Qué no es la resurrección?
1. No es revivificación: Lázaro, el joven de Naín, la hija de Jairo; ellos fueron revividos.
Aunque estos casos hablan del gran milagro de la vida que preludia la accion del Señor en la humanidad trasformada por Jesús, no resulta ser más que el devolver la vida natural,
esto es, la finita, la débil y perecedera. Pues bien, lo de Jesús de Nazareth no
fue de tal naturaleza…
2. No es la
perpetuación de un ideal o personaje: Cuando surgen personajes que marcan un hito o
que a través de sus ideales impactan el devenir histórico, la reacción natural,
producto de la admiración, es el deseo de perpetuar estos ideales y de mantener
viva la memoria de tal personaje o tal ideal. Esta es una de las
interpretaciones que rondan alrededor de la resurrección de Jesús. Según esta,
la comunidad de discípulos, movidos por el amor y la admiración que sentían por
su maestro se lanzan a la misión de perpetuar su nombre, su palabra y sus obras
como inmortales.
Con todo ¿acaso no sería obligatorio
disociar la persona de Jesús de su causa para sostener esta afirmación?, ¿es posible anunciar el reino de Dios sin el que encarna y personifica la
causa del reino?
3. No es un fantasma: un fantasma es una imagen o idea irreal
creada por la imaginación, es una construcción de la mente, o si se quiere una
fantasía que se materializa haciéndose creíble para quien la experimenta. Lo de
Jesús tampoco puede pensarse de esta manera. Los evangelios dan testimonio de
una realidad muy distinta, y son enfáticos en decir que Jesús comió con ellos,
incluso les cocinó, les partió el pan, incluso Tomás metió el dedo en la llaga.
¿Qué es la resurrección?
Expongo solo dos
ideas.
1. Es un misterio: y un
misterio es una realidad que por su ser nos supera infinitamente, por su
propia esencia nos supera, ello no significa que no podamos
usar nuestra razón y experiencia para conocerla, pero sí indica que entre más
la conocemos, “menos conocemos”, es decir, que mientras más nos acercamos a
ella más se expande su horizonte de comprensión. Esta es una bella imagen de lo
que es el misterio de Cristo. Es algo
que vemos de lejos como el horizonte y que mientras más nos acercamos a él más
se expande, pero ¡atención!, lo importante de este camino no es la meta sino el
mismo camino. Es por ello que podemos afirmar que los misterios de la vida de Cristo
sirven para ser vividos y es en la vida donde toman su significado y donde se
comprenden. Por tanto, quien no permita que Jesús realice en su existencia el
gran misterio de la salvación, y de manera más puntual la resurrección, nunca entenderá
lo de la tumba vacía.
2. La resurrección es una nueva creación. Con
razón el cuarto evangelio es enfático en decir que el resucitado se aparece a
una mujer en un huerto, como queriendo decir que, así como la primera creación inició
en un huerto, con el antigua Adán, esta nueva creación, la de
Jesús, comienza con el sepulcro abierto como consecuencia de la total obediencia al Padre.
Cito en este momento a J. Rantzinger:
“Jesús llega a través de las puertas cerradas,
y de improviso se presenta en medio de ellos. Y, del mismo modo, desaparece de
repente, como al final del encuentro en Emaús. Él es plenamente corpóreo. Y,
sin embargo, no está sujeto a las leyes de la corporeidad, a las leyes del
espacio y del tiempo. En esta sorprendente dialéctica entre identidad y
alteridad, entre verdadera corporeidad y libertad de las ataduras del cuerpo,
se manifiesta la esencia peculiar, misteriosa, de la nueva existencia del
Resucitado. En efecto, ambas cosas son verdad: Él es el mismo —un hombre de
carne y hueso— y es también el Nuevo, el que ha entrado en un género de
existencia distinto” Jesús de
Nazaret (p. 309)
Para una aplicación:
Resucitar es nacer de nuevo.
Pero no es reencarnar, esto es, volverse a meter en la misma realidad corpórea aunque
con diferente aspecto. Resucitar es dejarse configurar con la imagen del Hijo
amado del Padre, es abrirse a la nueva creación que comienza en Jesucristo. Resucitar
es morir a la antigua condición de pecado y dejar que el mismo Espíritu que
resucitó a Jesús penetre hasta lo más hondo de nuestro ser y realice en
nosotros una nueva creación.
Andrés Saldarriaga Rios
Escuela Bíblica Yeshu'a

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