viernes, 1 de abril de 2016

¿Qué Es Y Qué No Es La Resurrección?

¿Qué Es Y Qué No Es  La Resurrección?



Hablar de cristianismo es hablar de resurrección. Así como ser cristiano implica creer en las palabras y obras del Dios encarnado que venció a la muerte y que permanece vivo hoy en medio de su comunidad. Pero, ¿sabemos qué es en sí la resurrección? ¿Se trata  de un mero lenguaje simbólico para expresar una realidad paralela pero distinta del hecho concreto? ¿Se trata del retorno de Jesús a esta vida corporal? ¿Qué es resucitar? son estas algunas de las preguntas que surgen entrono al tema.

En este pequeño comentario, (que resulta de una meditación guiada por el Teólogo Oscar Henao) y que no pretende ser un estudio académico sino precisamente eso: un comentario, les presento, en primera instancia, tres de las múltiples ideas que parecen no concordar o que muestran inexactitudes con respecto a la revelación bíblica y, por supuesto, a la fe católica en la resurrección; y en segundo lugar les propongo una reflexión de lo que sería para nosotros la resurrección del Señor.

 ¿Qué no es la resurrección?

1. No es revivificación
: Lázaro, el joven de Naín, la hija de Jairo; ellos  fueron revividos.
Aunque estos casos hablan del gran milagro de la vida que preludia la accion del Señor en la humanidad trasformada por Jesús, no resulta ser más que el devolver la vida natural, esto es, la finita, la débil y perecedera. Pues bien, lo de Jesús de Nazareth no fue de tal naturaleza…


2. No es la perpetuación de un ideal o personaje: Cuando  surgen personajes que marcan un hito o que a través de sus ideales impactan el devenir histórico, la reacción natural, producto de la admiración, es el deseo de perpetuar estos ideales y de mantener viva la memoria de tal personaje o tal ideal. Esta es una de las interpretaciones que rondan alrededor de la resurrección de Jesús. Según esta, la comunidad de discípulos, movidos por el amor y la admiración que sentían por su maestro se lanzan a la misión de perpetuar su nombre, su palabra y sus obras como inmortales.


Con todo ¿acaso no sería obligatorio disociar la persona de Jesús de su causa para sostener esta afirmación?, ¿es posible anunciar el reino de Dios sin el que encarna y personifica la causa del reino?

3. No es un fantasma: un fantasma es una imagen o idea irreal creada por la imaginación, es una construcción de la mente, o si se quiere una fantasía que se materializa haciéndose creíble para quien la experimenta. Lo de Jesús tampoco puede pensarse de esta manera. Los evangelios dan testimonio de una realidad muy distinta, y son enfáticos en decir que Jesús comió con ellos, incluso les cocinó, les partió el pan, incluso Tomás metió el dedo en la llaga.

¿Qué es la resurrección?

Expongo solo dos ideas.

1.      Es un misterio: y un misterio es una realidad que por su ser nos supera infinitamente, por su propia esencia nos supera, ello no significa que no podamos usar nuestra razón y experiencia para conocerla, pero sí indica que entre más la conocemos, “menos conocemos”, es decir, que mientras más nos acercamos a ella más se expande su horizonte de comprensión. Esta es una bella imagen de lo que es el misterio de Cristo.  Es algo que vemos de lejos como el horizonte y que mientras más nos acercamos a él más se expande, pero ¡atención!, lo importante de este camino no es la meta sino el mismo camino. Es por ello que podemos afirmar que los misterios de la vida de Cristo sirven para ser vividos y es en la vida donde toman su significado y donde se comprenden. Por tanto, quien no permita que Jesús realice en su existencia el gran misterio de la salvación, y de manera más puntual la resurrección, nunca entenderá lo de la tumba vacía.

2.      La resurrección es una nueva creación. Con razón el cuarto evangelio es enfático en decir que el resucitado se aparece a una mujer en un huerto, como queriendo decir que, así como la primera creación inició en un huerto, con el antigua Adán,  esta  nueva creación, la de Jesús,  comienza con el sepulcro abierto como consecuencia de la total obediencia al Padre. Cito en este momento a J. Rantzinger:

Jesús llega a través de las puertas cerradas, y de improviso se presenta en medio de ellos. Y, del mismo modo, desaparece de repente, como al final del encuentro en Emaús. Él es plenamente corpóreo. Y, sin embargo, no está sujeto a las leyes de la corporeidad, a las leyes del espacio y del tiempo. En esta sorprendente dialéctica entre identidad y alteridad, entre verdadera corporeidad y libertad de las ataduras del cuerpo, se manifiesta la esencia peculiar, misteriosa, de la nueva existencia del Resucitado. En efecto, ambas cosas son verdad: Él es el mismo —un hombre de carne y hueso— y es también el Nuevo, el que ha entrado en un género de existencia distinto”  Jesús de Nazaret (p. 309)

Para una aplicación:


Resucitar es nacer de nuevo. Pero no es reencarnar, esto es, volverse a meter en la misma realidad corpórea aunque con diferente aspecto. Resucitar es dejarse configurar con la imagen del Hijo amado del Padre, es abrirse a la nueva creación que comienza en Jesucristo. Resucitar es morir a la antigua condición de pecado y dejar que el mismo Espíritu que resucitó a Jesús penetre hasta lo más hondo de nuestro ser y realice en nosotros una nueva creación.   

Andrés Saldarriaga Rios 
Escuela Bíblica Yeshu'a

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