lunes, 29 de febrero de 2016

Religión dentro de los limites de la razón: E. Kant



RELIGIÓN DENTRO DE LOS LÍMITES DE LA RAZÓN:
E. KANT
No es necesario elaborar un argumento extenso para probar la importancia que tiene el estudio y el análisis detenido del pensamiento kantiano con respecto a la Religión. Pero lo que sí es importante señalar es que esta forma de pensar no debe ser estudiada de modo aislado de la historia y la realidad que albergó y permitió el desarrollo de uno de los más importantes y sistemáticos pensamientos de la época moderna, del último período de la Ilustración y de la filosofía universal. Por ello trataré de narrar en unas cuantas líneas la biografía y el contexto en que surgió el filósofo alemán Emmanuel Kant.  

Desde finales del siglo XVII y principios del XVIII se extendió por Alemania el pietismo como protesta contra la ortodoxia religiosa en el que predominaban las formas dogmáticas frente a la vivencia de la fe y fue precisamente en el seno de una doctrina pietista en la que nacería Emmanuel Kant el 22 de abril de 1724 en Königsberg; doctrina que además alimentó la fe del pequeño Kant durante varios años en Collegium Fridericianum donde inició sus estudios.
En el año de 1740 Kant ingresa en la facultad de filosofía de la Universidad de Königsberg donde predominaba la filosofía racionalista de Christian Wolff, corriente que de igual forma influirá mucho en su pensamiento filosófico. Quizá fue por este ambiente pietista-religioso y esa influencia racionalista, las que entre muchas otras motivaron y movieron el carácter de Kant para criticar tanto las realidades socio-culturales (como es el caso de su texto La ilustración) y religioso-morales.   
Entre sus obras mas importantes están la "Kritik der reinen Vernunft" (Crítica de la razón pura), los Prolegómenos para toda metafísica futura, Crítica de la razón práctica, La metafísica las costumbres y La religión dentro de los límites de la mera razón sobre la que volveremos a continuación para hacer una síntesis.
La religión según Kant

Kant en la cuarta parte de su texto La Religión dentro de los límites de la mera Razón que lleva como título “Del servicio y el falso servicio bajo el dominio del principio bueno o de Religión y clericalismo” se pregunta cómo debe entenderse la religión y como debe ser el actuar del hombre a partir de ella. Así podemos afirma que la reflexión kantiana entorno a la religión debe entenderse respondiendo a dos de las preguntas fundamentales de su sistema filosófico, a saber,  ¿qué puedo hacer? y ¿qué puedo esperar?... es por ello que, en relación a estas dos preguntas, en ese comentario centraré mi atención en definir tanto el termino religión y su relación con la moral y consecuentemente afirmaré lo que es según Kant el verdadero servicio a Dios.

En primer lugar Kant define la religión como “el conocimiento de todos nuestros deberes como mandamientos divinos” y consiguientemente identifica dos tipos de religión, a saber, la Religión revelada, que es aquella en la que se sabe de ante mano que algo es un mandamiento divino y que por tanto quien la acoge solo debe adoptarla como deber suyo; y la Religión natural, que es por el contrario aquella en la que se ha de saber primero que algo es deber, antes de que pueda reconocerlo como mandato divino. Y consiguientemente trata de examinar la calidad de la Religión a través de los términos de Religión erudita y religión natural.  De esta última afirma que se da por medio de la Razón, pues ella puede convencer a cualquier persona de la creencia  religiosa a través de razonamientos.  Mientras que una Religión revelada lo que busca es convencer por medio de la erudición. No obstante, en pocas palabras lo verdaderamente relevante para Kant en una religión es que esta pueda ser comunicable. Y así mismo señala que aunque una religión sea revelada, también tiene principios de una Religión natural. Por ello toma como ejemplo al Cristianismo ya que éste puede ser concebido como Religión natural y como Religión erudita.

Podríamos afirmar que el Cristianismo, en tanto Religión natural y en la medida en que se vale de la razón para constituirse como tal, promulga y afirma hechos que están probados como reales y que se valen por sí mismos para demostrarse empíricamente. Hechos como los milagros que Cristo realizó; por medio de ellos la iglesia invisible se hace evidente en la sensibilidad de los seres humanos y de esa manera la religión cristiana se basa en hechos que son expresados y llevados a cabo presumiendo de ser empíricos y demostrables y atestiguados en el Nuevo Testamento (un registro escrito que lo certifica como religión revelada). Dando un salto mas allá de lo que en si misma significa la religión cristiana Kant afirma que esta no necesita otra certificación que su Razón misma y puede en esa medida ser propuesta a todos los seres humanos. Y esta afirmación está relacionada con el enfoque moral que Kant da a la región cristiana (y a cualquier otra religión)

Habíamos citado que para Kant la religión es el conocimiento de todos los deberes como mandamientos divinos, y esto es por que la religión en Kant y más propiamente la religión cristiana, debe ser una fuente de máximas universales que posibiliten un comportamiento moralmente aceptable bajo el principio bueno. Es por ello que se vale de las máximas y sentencias principales de los evangelios para hablar de la posibilidad de la religión cristiana en los límites de la razón, o mejor, dentro de los límites de la realidad y la experiencia posible. Lo que se contrapone a la pretensión de analizar elementos suprasensibles, a modo de como se dan las cosas en la experiencia, y de esa manera, creer que se puede tener un trato directo con Dios; esa falsa pretensión es lo que Kant califica como Fanatismo. Dicho trato directo con Dios no es posible en la medida en que algo así se escapa de toda facultad humana por ello Kant argumenta que aunque sabemos que existen tales elementos pertenecientes al mundo inteligible, ello no significa que podamos tener un trato directo con esos elementos, esto es imposible, porque es algo que se escapa a la razón y que, por ende,   traspasa los límites de la experiencia posible.

De esta manera, poniendo en términos prácticos los máximas religiosas,   Kant habla de un verdadera y un falso culto a Dios. En síntesis: el falso culto es aquel donde solo hay ritos externos, revelaciones, y acciones rituales vacías de praxis, y donde no existe ningún cumplimiento del deber como mandato. Se trata de un culto externo pero sin repercusiones en la vida práctica.

El complemento de la gracia

“Aunque el Reino de Dios comienza aquí –en este tiempo- éste no tiene fin…”

Si bien uno de los principales objetos de la religión, quizá uno de los frutos,  es el de aportar normas y valores que permitan la convivencia sana y fraterna, la verdadera razón de ser de una religión radica en establecer una relación que definitivamente trasciende los limites de lo que Kan llama la experiencia posible. 

Con esta humilde hipótesis, hago referencia del asunto de la gracia divina. Que la humanidad ante una máxima o imperativo categórico como compórtate de tal modo que tu modo de actual se convierta en una ley universal, asumiera tal disposición de apertura y respeto por el otro permitiendo una convivencia efectiva y fraterna. No obstante, es necesario considerar la naturaleza humana no como una maquina programable ante el deber ser sino como un conjunto de razón, sentimientos y sobre todo pasiones; hablo del ser egoísta. 

Es este ser quien ante el debe ser no solo necesita de un precepto sino, y sobre todo de la gracia, de un don, de una fuerza o energía especial para actuar de tal forma. Considero que para el ser religioso antes que la norma está la experiencia de lo divino. Es eso lo que el Maestro, como Kant llama a Jesús, trató de enseñar  al resignificar las leyes judías diciendo en repetidas veces, “habéis oído que… más yo os digo” (Mt. 5, 27ss) y este “mas yo os digo” compromete, (si pudiera usar la expresión), de un modo más trascendente la manera de proceder, pues implica una disposición que parece no poder realizarse por medio de intenciones meramente humanas. Es decir, si antes le ley judía decía no adulterarás Jesús propone la norma no ya como algo venido de fuera e impuesto o como una mera norma de convivencia sana, sino como una intención del corazón “quien desee a una mujer ya pecó con ella en su corazón” es un pecado que se contempla y se da en el ámbito sentimental del hombre, allí donde las normas no pueden causar mella ni prevención alguna… es del corazón donde el hombre debe arrancar primeramente el pecado, cosa que no puede lograrse por otro medio mas que por el de la gracia esa gracia que permite no solo asumir el Reino de Dios en este ámbito material y espacio temporal sino esperar en uno que no tiene final.

ANDRÉS SALDARRIAGA RÍOS
2011

BIBLIOGRAFIA
Immanuel Kant; La Religión dentro de los límites de la mera Razón Introducción, traducción, prólogo y notas de Felipe Martínez  Marzoa, Alianza Editorial, Madrid, 2007.Biografía de: http://www.webdianoia.com/moderna/kant/kant_bio.htm


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