EL HOMBRE:
Esencia
de la religión, esencia de todo
En medio de la
reflexión y el análisis filosófico de los aspectos que permean la existencia
humana, la religión ha merecido un serio y atento examen crítico que ha
permitido ir descubriendo su utilidad o inutilidad en la comprensión de la
vivencia concreta del ser humano. Al hacer un recorrido a través de las
diferentes reflexiones generadas en torno a ella, ha de observarse cómo poco a poco
ha ido declinando, aunque no efectiva, pero sí conceptualmente tanto en el
mundo de la filosofía de la sospecha como en la perspectiva empirista. Una vez
sometida a un examen critico y analizada
bajo la perspectiva racional, y luego de habérsele “desenmascarado” y
sorprendido en su inutilidad para la vida práctica del ser humano, la misma
humanidad ha sido testigo de su inminente transformación desde los ideales
griegos de dioses poderosos hasta las concepciones actuales de la religión como
un mero factor humanizador (o deshumanizante) de las conciencias individuales,
como alienación, tradición… Esta progresiva transformación de la religión en el
ámbito intelectual que sucede paralelamente a la transformación del ser humano,
requiere de una reflexión, un estudio y de ser posible un replanteamiento.
Para dar inicio, he
usado este epígrafe con el cual doy pie a una de estas argumentaciones en
contra de la religión. Será esta la propuesta de Ludwig Feuerbach de una
religión antropológica. Invito pues a continuación
a entrar en el estudio de esta crítica que es planteada desde una perspectiva
netamente antropológica y que termina
convirtiéndose en una especie de religión antropológica. Como lo preconiza el
mismo epígrafe, para este estudio tomaré la propia historia del autor como
punto de partida.
1. Sobre el autor
La historia nos
cuenta que desde su infancia Ludwig Feuerbach estuvo inmerso en un contexto
netamente religioso; nace en 1804 y pasa sus primeros años de vida en el seno
de una familia pietista[1]-protestante.
Llegado a su juventud se decide por el estudio de la teología, proyecto que
marcaría el comienzo de una vida como predicador protestante, pero que no
durará mucho al verse truncado, por dos razones que considero fundamentales
para comprender en principio el pensamiento de Feuerbach. La primera es la
profunda insatisfacción que dejó en el espíritu de Feuerbach la teología sobre
su deseo inquisitivo de reflexionar sobre la realidad concreta; y la segunda se
debió a un encuentro impactante que transforma fuertemente su manera de pensar:
Feuerbach conoce y se hace discípulo –aunque solo por un tiempo- de Hegel. Es
este el suceso que marcará su segundo “pensamiento”: la razón. No obstante,
esta relación llega a su término debido a lo que podríamos llamar los primeros
visos de materialismo en Feuerbach. Como una primera señal de desapego a Hegel,
Feuerbach elabora una fuerte crítica a la concepción de ser del conceptualismo de éste, catalogándolo como abstracto y
vacío, y proponiendo una nueva forma de comprenderlo: el ser es la raíz y el
fundamento del pensamiento. Para Feuerbach el ser es aceptado y asido por
nosotros de manera real y objetiva por medio de la intuición, la experiencia
y la sensibilidad, no por medio de
las especulaciones filosóficas (Cfr. Cabada Manuel, pp. 8-16).
Es esta definición
de ser como algo que posibilita el conocimiento de la verdad en sí mismo
prescindiendo de todo prejuicios filosóficos, lo que señala el inicio de su
nueva interpretación de la verdad: el nuevo ser, el único ser real y objetivo,
el ser humano. De esta forma podríamos imaginar a Feuerbach haciéndose la
pregunta de ¿cómo entender la religiosidad del hombre?, pero la respuesta cambia de tono respondiendo
no como sino por medio de quien, a saber, por medio del el hombre mismo, pues
es este el ser concreto que la
experimenta.
Es por ello que
para analizar de manera más cercana la idea de hombre como centro dentro del
pensamiento de Feuerbach, propongo primero la reconstrucción de su argumento
antropológico, partiendo del interrogante por el concepto mismo de hombre;
luego continuaré con el tema de la religión y la propuesta de una nueva
religión antropológica; y, finalmente, expondré una selección de afirmaciones y
frases donde se manifiesta de manera más pura tanto la definición como la
crítica feuerbachiana a todo tipo de religión y especialmente al cristianismo.
Todo ello lo haremos a la luz de uno de sus más importantes textos: La esencia del cristianismo (Das Wesen des Christentums), haciendo la
salvedad de que mí interés, más que estudiar a Feuerbach, es analizar la posibilidad de una religión antropológica y
exponer una visión de la concepción antropológica de la misma. (Plan que
llevaré a término en mi trabajo final).
2. El hombre: fundamento de
la religión
“El principio esencial de mi libro [2] consiste en que únicamente
el amor incondicional y total del
hombre, el amor que tiene en sí mismo su dios y su cielo, es la verdadera
religión”
Con esta referencia se ha de notar que el aspecto fundamental del
pensamiento de Feuerbach es el reconocimiento del hombre como centro y punto de
partida para la comprensión de todas las realidades de carácter trascendente (y
por supuesto las “objetivas-terrenales”). ¿Por qué? ¿Qué entiende Feuerbach por
el concepto hombre?
Feuerbach comienza por hacer una descripción del hombre en distinción
con el animal. Para él el hombre es un ser conciente, entendiendo la conciencia
como el hecho de que un sujeto tenga por objeto su propio género, su propia
esencialidad y como la facultad de percibir su propia esencia, la esencia de su
propio género. Dicho de otra forma, el hombre es definido como un ser
consciente de su humanidad y más aún conciente de su propia esencia, es decir
un ser autoconsciente. Por esta conciencia de humanidad el hombre es concebido
por Feuerbach como un ser abierto a su especie, y al cual no se le puede
comprender fuera de su género.
Una vez expuesta la diferencia hombre/animal a través del uso de la
conciencia que el primero tiene de su mismo género, hemos de dar un paso más en
Feuerbach y considerar no sólo la consciencia del ser humano, sino una parte de
esta que es esencia: la conciencia de infinitud. A este respecto dirá
Feuerbach: “en la conciencia de lo infinito, el hombre conciente tiene por
objeto la infinitud de su propia esencia.” (EC. p. 57)
Es de gran importancia llamar la atención sobre este momento de la
argumentación, puesto que es precisamente el hecho de ser conciente de la
esencia el principio fundamental de la religión. La esencia es tan importante
en Feuerbach como el espíritu para Hegel puesto que así como para este último
el espíritu es el que permite el despliegue de lo absoluto, en Feuerbach la
esencia de la humanidad es la materia prima para el acercamiento a la realidad
de lo trascendente, de lo infinito, pues aquello que llamamos trascendente no
es más que la propia esencia objetivada. Además, es a partir de la definición
de la esencia que sabremos porqué es tan importante el hombre, o mejor, la
humanidad para Feuerbach. Por ello, hemos de preguntarnos: ¿cuál es esta
esencia? Pues bien, la esencia de la humanidad, dice Feuerbach, la constituyen
“la razón, la voluntad, el corazón”. Ellas tres son, según Feuerbach, el
fundamento de toda la existencia del hombre. Se desenvuelven de modo
irresistible y en todos los aspectos de su vida. El poder que todos los objetos
ejercen sobre el hombre es sólo el poder de cualquiera de estas esencias
objetivado en ellos. De esta manera el ser absoluto, e infinito considerado por
el hombre no representa más que la misma esencia del hombre llevada a su punto
culmen y objetivada fuera de sí. Feuerbach señala que siendo el sentimiento
como una especie de receptor de lo divino o un órgano para percibir y
“experimentar” lo religioso, entonces, el mismo hecho religioso queda
sorprendido como un producto del mismo sentimiento humano. No obstante, la
procedencia de lo divino desde la misma esencia del hombre, este busca
(erróneamente para Feuerbach) objetivarla y ponerla fuera de sí: en Dios; y
para mayor error busca esa, su misma esencia fuera de sí por medio de la
religión.
Es por ello que he
declarado al principio de este texto que el hombre constituye la esencia de la
religión, la esencia del cristianismo, pues
como es de notarse para Feuerbach la religión no tiene otro origen más
que el mismo hombre. Es por tanto que su pensamiento merece ser llamado
antropología de la religión. Ya que pone al hombre mismo como el responsable
del hecho religiosos en la humanidad.
Además he dicho “esencia de todo”
porque de igual forma el planteamiento feuerbachiano tiene un sentido de
carácter “epistemológico” que asume la esencia del hombre como lo definitivo:
“por el objeto conoces tú los hombres; en el te aparece su esencia; el objeto
es su esencia revelada, su yo verdadero, objetivo” (EC 56), dicho de otra
forma, de la esencia del hombre (razón,
voluntad, corazón) depende la significación del objeto, de ellas proviene la
ilusión de lo divino, de lo religioso…
Queda mucho que
exponer y discutir con respecto a esta explicación de la religión de modo
antropológico. Pero para proporcionar de manera más pura la perspectiva del
autor, presento a continuación una suerte de antología de su crítica.
3. Antología: la crítica feuerbachiana
3.1 De la religión
“La religión es la
revelación solemne de los tesoros ocultas del hombre, la confesión de sus
pensamientos mas íntimos, la declaración publica de sus secretos de amor” (EC. p 65)
“El hombre objetiva
en la religión su esencia secreta.” (EC p 85)
“Cada progreso de
la religión representa… un conocimiento de si mismo mas profundo” (EC. p 65)
“La religión, por lo
menos la cristiana, es la relación del hombre consigo mismo, o, mejor dicho,
con su esencia…” (EC. p 66)
“La religión niega,
además, que lo bueno sea una cualidad del ser humano; el hombre es malo,
corrompido, incapaz para el bien; solo Dios es bueno, es el mismo bien” (EC p
78)
“La religión es la
escisión del hombre consigo mismo” (EC p 85)
“La religión… es la
negación del mundo” (EC p 117)
“El cristianismo se
llama a si mismo la religión del amor, pero o es la religión del amor, sino la
religión del egoísmo sobrenatural y espiritual, de la misma manera que el
judaísmo es la religión del egoísmo mundano y terreno” (Cabada Manuel p. 48)
3.2 De Dios
“Dios es la esencia
del hombre propia y subjetiva, separada e incomunicada…” (EC p 81)
“La conciencia de
Dios es l autoconciencia del hombre, y conocimiento de Dios, el
autoconocimiento de Dios” (EC, p 65)
“Cuanto mas
subjetivo y humano es Dios, tanto mas enajena el hombre su propia subjetividad,
por que Dios es en y por si su yo alienado que se recupera de nuevo
simultáneamente”
“Dios es… el punto
matemático de la religión” (EC p 95)
“Dios, como ser
extramundano no es más que la esencia del hombre retraída del mundo hacia si
misma, liberada de todos los lazos y vinculaciones con el mundo…”
4. Comentario
Por el momento me limitaré a
aceptar la crítica a la religión de Feuerbach como proyección de la esencia
humana en el sentido de que considero al ser humano como un ser completamente
capacitado para ser, y por supuesto, para ser más. Es un ser que si bien podría
proyectar sus virtudes en algo que esta fuera de si puede y debe necesariamente
acceder a tales virtudes pero sin desprenderse de la trascendencia que impregna
cada uno de los aspectos de su ser metafísico.
Universidad
Pontificia Bolivariana
Wilder Andrés
Saldarriaga Ríos
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BIBLIOGRAFÍA
CABADA, Manuel. El Humanismo Pre marxista de L. Feuerbach. Biblioteca
de autores cristianos: Madrid. MCMLXXV pp. 3-29
KÜNG, Hans. ¿Existe Dios? Ediciones cristiandad, Madrid 1979 pp.
267-304
FEUERBACH, Ludwig. La esencia del cristianismo. Madrid, trota, 1995
[1] Quisiera hacer la aclaración de lo que en realidad debemos entender
por pietismo, pues a veces suele confundirse el termino con el de “piedad
extrema”, mientras que el pietismo en realidad es un movimiento
religioso protestante iniciado en Alemania en el siglo XVII, principalmente por Philipp Jakob Spener, como reacción evangélica
contra el intelectualismo y el formalismo dominantes en las Iglesias luterana y
calvinista. Este movimiento propaga o esta basado en la necesidad de vivir una
vida moral mente correcta ante Dios y ante los hombre. Es un compromiso
religiosos con repercusiones radicalmente morales
[2] Se refiere a la
Esencia del Cristianismo, en adelante aquí EC.
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