domingo, 9 de agosto de 2015

La sombra

Una mañana cualquiera  la vi.
poco la comprendí pero la vi,  
y con el fulgor del sol se hizo más grande, más alta que yo.

En la noche desapareció.
Desapareció. 
Como es de esperarse murió con el sol,
se desvaneció en la oscuridad pero no se fue,
se quedó, se reinventó al encender una nueva luz.

Su ausencia resulta imposible
porque ella mismo lo es.
Ella es ausencia y presencia, las dos.   

Apenas enciendo una
vela para apabullar la oscuridad,
que tampoco se va,
como si por ello la invocase, ella viene.

Dicen que los amigos son aquellos que siempre están
Pero ella no es amiga.
Y  tampoco enemiga.
Simplemente es una hija, una no muy querida.  

Más que una amiga es una hija
La sombra no es otra cosa que…
El amargo pero lógico resultado entre la Luz y yo.


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